Pero el arrastre de árido por las lluvias no se produjo sólo en el Arroyo del Pinar; también ocurrió en el Arroyo Blanquillo, donde está la cantera de Sando, que también causó bastantes molestias y necesitó de la intervención de operarios para solucionar los problemas. No sabemos si la Fundación fué también la responsable de esta intervención. Recordemos que esta cantera lleva también 30 años extrayendo clandestina e ilegalmente áridos (resolución 870 del TSJA de 17 de octubre de 2005, ratificada recientemente por el Tribunal Constitucional) y no tiene siquiera plan de restauración ya que el Ayuntamiento no ha podido otorgar licencia de extracción como en las otras canteras puesto que esta ya había invadido largamente monte público. Es decir, como no se puede extraer, no se restaura. Y es que no debemos olvidar que la restauración aquí es lo que menos importa. De lo que se trata es de mantener la explotación y comercialización del árido, circunstancia recogida con el mayor descaro en el propio plan de "restauración". Por su parte, la verdadera y evidente intención de la Fundación, al promover actividades culturales , deportivas etc (que por otra parte son competencia municipal y no privada) es lavar la imagen de las canteras a medio plazo, que el pueblo las perciba como beneficiosas y puedan seguir así extrayendo indefinidamente sin oposición popular.
Y es aquí donde los versos del encabezamiento (con el lógico cambio del entorno que los inspiró: de la Alhambra a la Sierra de Mijas) cobran sentido (aunque pierden la rima) con unas pequeñas modificaciones a saber:
“Dale limosna mujer (cantero) que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada (Alhaurín)”
Y es que no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Eduardo Sáez Maldonado
Plataforma en Defensa de la Salud y la Sierra
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