Sí me refiero a los petardos, esos artefactos de diversos tamaños, que unos cuantos gamberros explotan cuando menos lo esperas, a cualquier hora, sea de día y sobretodo de noche y que hacen un violento ejercicio en nuestros corazones, probando nuestra capacidad de resistencia a un posible infarto por el desagradable sobresalto recibido. |
Me llama mucho la atención que ya en muchas ciudades, incluso Málaga, lo han prohibido, siendo multados aquellos que aún se resisten a la curiosidad de ver de joderse al prójimo. Aquí en Alhaurín de la Torre, y como en casi todos los sitios, abundan este tipo de “petardos con dos patas” que sobretodo en estas fiestas navideñas, en vez de cantar villancicos se dedican a explotar estas pequeñas bombas, no en sus casas, sino si es posible en las del vecino o en la vía pública, con el fín de molestar mientras más mucho mejor, que es en definitiva es de lo que se trata.
Ya es hora que a algún “lumbreras político”, de esos que nos gobiernan y que cobran a final de mes gracias a nuestros impuestos, se digne a tomar alguna medida al respecto, pues simplemente se trataría de “copiar y pegar” las medidas que ya en otras ciudades y pueblos han trabajado y elaborado para intentar poner fín a la diversión de unos cuantos gamberretes. ¿No es tan difícil?, por el bien de la convivencia, por evitar algún desagradable accidente o simplemente por mantener nuestra calidad de vida. |