Dicen que siempre ha existido la habido violencia de género, y que las mujeres siempre han sufrido de sus parejas maltratos físicos y sicológicos en mayor medida de lo que ocurre ahora. Posiblemente sea cierto pero, como tantos desgraciados sucesos y tantas otras cosas de muy difícil, cuando no prohibido acceso informativo, nos enterábamos tarde y mal a menos que tales hechos ocurrieran en nuestro más próximo entorno amistoso, vecinal, o incluso familiar. |
Esa ignorancia informativa hacía, en muchos casos, que no nos sintiéramos suficientemente concienciados con la gravedad de unos hechos que ocurrían al amparo del temeroso silencio de la víctima, silencio nacido de la soledad y el miedo contenido ante su absoluta indefensión frente a un maltratador que no temía, no ya el merecido castigo, sino, a veces, ni la más ligera reprobación por su despreciable conducta. Pero hoy es diferente, al menos aparentemente: si ayer podía alegarse falta de información ante las fatales consecuencias de muchas tragedias que empezaron con “un leve” maltrato y terminaban en horroroso crimen, hoy tales informaciones nos las dan casi en directo y con todo lujo de detalles, por lo que nadie puede ampararse en una cómoda ignorancia; al contrario, y lamentablemente, más parece, aun reconociendo que éstos delitos hoy se están tomando algo más en serio, una manifiesta dejación por parte de la justicia, a la que aún le queda mucho por hacer en éste campo. Si una sola mujer asesinada es demasiado, 49 asesinatos en lo que va de año es una cifra como para pensar seriamente en que algo está fallando en una parte de nuestra sociedad. ¿Qué ocurre entonces? ¿Están esas mujeres, víctimas de constantes maltratos y vejaciones debidamente protegidas y amparadas? ¿Son suficientemente castigados los autores de tales barbaridades, que a pesar de haber sido condenados tienen la oportunidad de reincidir en el acoso y maltrato de su víctima? ¿Cómo es posible que tengamos que lamentar casi a diario la violación de la prohibición de acercamiento a mujeres, muchas de las cuales acaban en el hospital o, lo que es aún peor, en el cementerio? ¿Será posible que llegue un día en que nos olvidemos que hay que celebrar el “Día Internacional contra la Violencia de Género”? ¿Quién o quiénes tienen el deber y la obligación de contestar estas preguntas?.
A LA MUJER MALTRATADA
Con la frialdad de un crimen conspirado tu sangre es derramada con frecuencia, y por más que denuncies la violencia tu pleito es más perdido que ganado.
La justicia la tienes de tu lado tan solo de palabras y apariencia: cuando más necesitas su presencia, más se ignora tu grito desgarrado.
Vives amenazada y perseguida, y ante el mortal acoso de tu vida la Ley es incapaz de protegerte.
Y quedas a merced del asesino, que un día u otro acecha en tu camino el momento fatal de darte muerte.
|