Parece ser que a la Fundación el camino se le está volviendo gris y lleno de espinas, ese camino que en su día lo veían luminoso y suave se está volviendo cada día que pasa un poco más escarpado y oscuro. Era algo que se venía venir. Montar esa parafernalia a base de míseras prebendas para ennoblecer la imagen de unos presuntos delincuentes como una pantalla protectora de sus actos delictivos, y la vez, favorecer a un partido político de forma descarada y obscena, tendría tarde o temprano cierta reacción de la sociedad. Pero dicha reacción en algunos casos no va por buen camino.
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La primera señal llegó con esas asociaciones a las que se les negó por parte del Ayuntamiento las subvenciones que otros años percibían sin problemas, remitiéndoles nuestro Alcalde a otras ventanillas, la de los canteros, no aceptando éstos el pago y negándose en redondo por simple dignidad.
Pero lo que actualmente acontece me parece ciertamente peligroso, porque la estrategia de la Fundación está creando una corriente de boicot hacia unos comerciantes que han aceptado 300 euros para la celebración del “mes de la tapa”, comercios que quizás en otros tiempos de bonanza y mejor informados nunca hubieran aceptado dicha prebenda, pero que a día de hoy y para poder participar bajando el importe de las consumiciones han aceptado a regañadientes más de uno. Otros por supuesto, quizás no sepan lo que es la Fundación. Existen otros muchos colectivos con o sin ánimo de lucro, algunos de ellos muy de respetar, que perciben dinero de la Fundación, y no por ello se debe promover el boicot o la persecución al apestado. Pensemos.
Sería conveniente no entrar a matar al mensajero e intentar ser más creativos, los que no estén de acuerdo con la Fundación, con el objetivo de hacerles ver al pueblo los fines nada bondadosos y como se las gastan esta unión de patronos para, a base de miseria, seguir engordando ilegalmente su caudaloso patrimonio.
Rafa Calasanz |