1) Los impuestos revolucionarios, esas tasas encubiertas o no, en A, A+B o en B que han tenido que pagar los empresarios a los Ayuntamientos o a los políticos de turno. Dinero que se ha usado para manipular el mercado. Desde que las cosas no las han hecho los mejores ni los más baratos, sino el que más pagaba al político. De esta forma, muchas empresas que en condiciones normales hubieran conseguido contratos o no los han conseguido o lo han hecho con un sobre coste. Las cosan han sido más caras, por lo que la gente tiene que cobrar más para mantener un poco el nivel de vida. No son pocos los gobiernos locales y regionales que han "intimidado" a los que no han pagado este impuesto revolucionario retrasando los cobros hasta el infinito hasta hundir a más de un honrado empresario.
2)Los intermediarios y la subcontratación de servicios. Hemos visto como hasta las Obras Publicas se han subcontratado a empresas que han subcontratado a otras, hasta el infinito. Empresas virtuales que muchas veces encubren intereses concretos (favores políticos) y que no aportan nada a la cadena, solo se llevan su parte (que en muchos casos llega a ser la mitad o más). Los alimentos suben de precio hasta más de 10 veces hasta llegar al consumidor. Los salarios de los mileuristas esconden facturas de servicios de hasta 10 veces más. ¿Como no va a ser la productividad baja si se paga 10mil euros al mes por gente que esta cobrando mil?
3) La gran cantidad de empresas que por vivir de subvenciones o por tener condición de superioridad en el mercado, no necesita que sus trabajadores sean cualificados: esto es que al cumplir cierto tiempo en la empresa, PUERTA. La precariedad también baja la productividad, por mucho que los empresarios lo quieran negar.
Si queremos aumentar la productividad española, un método "barato" socialmente está en reducir la subcontratación y reducir la precariedad al menos en trabajos pagados con dinero público. Si una UTE gana una obra, los trabajadores deben tener contrato laboral vigente con esa UTE. Y los proveedores de materiales vender directamente a esa UTE. Si una empresa gana un contrato, debe ser ella quien preste el servicio publico, no re-subcontratarlo. Las consultoras o ETT deben cobrar menos del 25% del salario bruto del subcontratado.
Y sobre todo tenemos que controlar el mercado, para evitar que las peores empresas hundan a otras por intermediación de los organismos públicos. Quizás todo esto se puede resumir en que la productividad aumentará si aumenta la honradez del trabajador y del empresario. |