Voy a contestarle señor Ernesto Martínez. Caramba con los Martínez, ayer, otro Martínez, un tal Enrique, -que también empieza por E- me llamaba “vomitivo”. No le contesto porque me sienta insultado por que me haya llamado “cantero”. Cantero es una honorable profesión como la de zapatero o abogado. Lo que si me indigna es que no respete mi opinión sobre el Cristo yacente y se empeñe en seguir en una polémica que no deseo proseguir. Yo sí respeto su opinión y sus motivos del por qué no le gusta este Cristo yacente, y no voy a valorarlos, pero lo que verdaderamente me indigna es ese trato vejatorio a las cofradías y a las representantes de una ONG modélica como Coprodeli a las que usted se atreve a calificar su religiosidad como “sui generis”. |
Ya que es usted se confiesa cristiano y católico, y yo no lo soy, tengo menos elementos de juicio para hablar de religiosidad y catolicismo, pero creo recordar de cuando estudiaba bachillerato en los Maristas y me obligaban a recibir la asignatura de religión, me decían los curas que las virtudes que adornan a un buen cristiano, son muchas y variadas, entre ellas, recuerdo la humildad, la modestia, el respeto a los demás, la templanza en el trato, no ir contra la dignidad de las personas, no ser maledicente, pero sobre todo me acuerdo de una frase bíblica “no juzgues y no serás juzgado”.
Usted, Sr. E. Martínez, se ha pasado por el arco del triunfo todas esas virtudes que deben adornar a un buen cristiano, se parece más a esos vándalos que destrozaron la antigua imagen del Cristo Yacente que había en la iglesia de San Sebastián, esos que llamaban “meapilas” a las personas que frecuentaban la iglesia y que habitualmente padecían de ese fariseísmo de una cosa es lo que predico y otra lo que hago. Esos católicos que anteponen sus intereses personales o políticos a los verdaderos intereses cristianos. Recuerdo una escena que relataban aquellos curas Maristas de Jesucristo expulsando del templo a latigazos a los mercaderes que habían convertido la casa de dios en un mercado. Si retornara hoy, seguro que volvería a coger el látigo y expulsaría a quienes han transformado las casas de dios en una sede política. Algún Consejo Parroquial perdería bastantes miembros más preocupados en la acción política que en la caridad cristiana.
Ya lo dijo Jesucristo, “TU ERES PEDRO Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA”, tan a rajatabla se ha llevado esta máxima, que todas las catedrales e iglesias están construidas con piedra arrancada al monte (no sé si de forma legal o ilegal) y tallada por “canteros”. El símil empleado por Jesucristo, supongo que querría indicar la fortaleza de la iglesia y por ello eligió la piedra como elemento sustentador de su dogma.
Sr. E. Martínez, fíjese, ironías del destino, hasta las pilas bautismales esas a las que se referían esos vándalos que he citado anteriormente y que llamaban a ciertos católicos “meapilas”, son de piedra y están talladas por “canteros”. Menuda putada. |