En el primero de los casos, la Policía Local acompañada de técnicos municipales y fuerzas de la Guardia Civil encargadas de la identificación de los allí residentes, se presentaron en una nave de la barriada de Zapata donde se encontraron un taller de unos 60 metros de superficie, situado en la citada instalación que se encontraba en precarias condiciones higiénicas, donde se hallaron 13 máquinas de coser y una planchadora, así como abundantes prendas ya confeccionadas y listas para su embalaje y envío. En los momentos de la inspección, no se encontraban trabajando operario alguno pero si había allí, mas de media docena de personas de origen asiático que fueron identificadas por la Guardia Civil, teniendo todas permiso de residencia. Colindante a dicho taller, había otra dependencia en la cual se adivinaban camas y donde al parecer los trabajadores dormían. La Policía Local al no tener este taller orden de apertura, ni de actividad industrial, procedió a entregar el citado decreto de paralización y a precintar las máquinas que allí se encontraban. Otro posterior registro en la barriada de Santa Amalia, no pudo tener la misma efectividad, ya que el taller se localizaba en una vivienda particular y no se poseía orden judicial de registro, por lo que al no tener el dueño conocimiento alguno del idioma español, los agentes solo pudieron entregar la orden de paralización sin poder precintar la maquinaria.
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