La Asociación Cultural Folclórica Solera incluyó esta actividad dentro de sus jornadas anuales y otras citas de carácter muy diverso y amateur que tienen como escenario el Centro Cultural Aleixandre, donde el conjunto reclamado supo sobreponerse a los inconvenientes derivados de un suelo deslizante y unas condiciones de sonido más que mejorables.
Tirando de profesionalidad, los arrestos en el cante fueron cosa de Bonela Hijo que dejó muestras de por qué se encuentra entre nuestros mejores intérpretes y mantiene la plusmarca de cantaor en activo más premiado de todo el concierto flamenco. En los abandolaos que recuerdan la tierra de sus padres, Casarabonela, llegó a emocionar hasta extremos poco habituales en este tipo de citas.
No quedó en gestos en solitario la cosa pues Pepe Fernández regaló notas muy acompasadas en las bulerías finales, José Ruiz estuvo inmenso bailando por tientos tangos dando muestras de su enorme categoría como bailaor y no sólo acompañante de infinidad de cuadros. Acreditando además su magisterio de bailaoras tan importantes hoy día como la veleña, Rocío Molina.
En fandangos primeros, María Vega, puso la figuras más pintureras de la noche y su sola presencia julioromerista ya agregó categoría a la actuación. Chico Rodríguez completó el cuadro a la percusión con oficio y el simpar Yaya a las palmas puso el resto, acabando con los formalismos del protocolo final intentando que se pegasen una pataíta las directivas de Solera y haciéndose la suya propia con mucho arte y gracia.
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