Hablar de política es un tema complicado en todos los conceptos, pero es la actualidad de nuestro pueblo puesto que las elecciones se encuentran detrás de la esquina y ahí si que nos deberíamos de mojarnos todos los electores, por el bien del municipio. La Ley Orgánica 6/2002 de27 de junio de Partidos Políticos es muy clara y el artículo 1º dice: Artículo 1. Libertad de creación y afiliación. |
1. Los españoles podrán crear libremente partidos políticos conforme a lo dispuesto en la Constitución y en la presente Ley Orgánica. 2. La afiliación a un partido político es libre y voluntaria. Nadie puede ser obligado a constituir un partido o a integrarse o a permanecer en el mismo. 3. Los partidos políticos podrán constituir e inscribir federaciones, confederaciones y uniones de partidos mediante el cumplimiento de lo previsto en el presente capítulo y previo acuerdo expreso de sus órganos competentes. Artículo 6. Principios democrático y de legalidad. Los partidos políticos se ajustarán en su organización, funcionamiento y actividad a los principios democráticos y a lo dispuesto en la Constitución y en las leyes.
A partir de este punto y tras los trámites oportunos y legalización, cualquier persona puede optar a su filiación en el partido que considere oportuno y en caso de elecciones votar por el candidato o partido que desee. Personalmente tengo mi opinión muy clara hasta el momento, al no tener ataduras de ningún tipo y emitir mi voto con toda la libertad que nos permite nuestra Constitución, siempre votaré mirando unos principios primordiales: Honradez, cumplimiento de las Leyes vigentes, ecuanimidad en sus decisiones, igualdad en el tratamiento para todos, cariño hacía el municipio, lucha por conseguir para el pueblo las más altas cotas de bienestar social, respetabilidad hacía el Medio Ambiente entre otras virtudes, cotas difíciles de llevar a efectos y que la mayoría a lo largo de una legislatura se quedan en el limbo; no obstante para eso se celebran elecciones cada cuatro años para que los ciudadanos podamos elegir libremente a aquellos que creamos que mejor lo puedan hacer, por todo ello considero que es importante savia nueva en la política, con nuevos partidos donde elegir a personas que generen confianza y aunque parezca utópico te queda la satisfacción personal. Así pues, el pensamiento utópico, con su idealismo político, sus profecías y, sobre todo, con su fe en el cambio y la evolución social, nos concierne mucho más de lo que a menudo juzgamos, porque además de una esperanza, constituye una finalidad en sí mismo y, como tal, forma parte de nosotros, de cada ser humano, floreciendo cuando más se necesita e impulsándonos en nuestro camino hacia el clímax social. |