El peligro de una caída con imprevisibles consecuencias para personas tan mayores es alto y la mayoría de los participantes no sabían en que berenjenal se iban a meter. Si a esto unimos el matiz comercial (gracias al cual el viaje solo valía 10 euros), no se ve muy claro el interés de la asociación de jubilados en este negocio. Claro está que los que compren vajillas, cuberterías o cualquier otra cosa ofrecida a la venta, pagarán por la diferencia de precio que han cotizado o de menos los demás participantes que no compren.
Espero que este comentario no desagrade a Lourdes Ruiz, a quien mi carta sobre los alemanes que no pudieron entrar en la Alhambra no le pareció pertinente. Posiblemente se deba a la creencia que en Alhaurin de la Torre nadie vive del turismo sino de la importante industria siderúrgica que poseemos. Agradezco al director de “Alhaurin.com” su publicación que también publicó el diario “El Mundo” el pasado 17 de septiembre.
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