 Perdonen la exageración del título, pero creemos que es la única forma de llamar la atención sobre la obra interminable (otra más) que se ejecuta en plena zona comercial de nuestro pueblo, liquidando de un plumazo la única arteria de comunicación por el interior del casco urbano, y rematando la escasa viabilidad de los comercios del centro urbano en época de grave crisis en el consumo. Si ya en su día la obra de la calle Álamos generó fuertes críticas por la relajación y tiempos de ejecución “caribeños”, no es menos la parálisis en la que se encuentra la obra del Mirador de Bellavista, donde por cierto, en plena recesión, se colocan bordillos de piedra maciza similar al granito o al mármol gris (Adj. fotos). Se ve que para algunos lo de recortar los gastos con dinero de otros no entra dentro de sus prioridades.
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La escasa sensibilidad de nuestro Ayuntamiento con sus gobernantes al frente, que cobran religiosamente sus nóminas gracias a los impuestos de todos, incluido los comerciantes, llega a unos extremos donde podemos llegar a pensar que lo que se busca es el cierre masivo de comercios para quizás favorecer a ciertos promotores con intereses en futuros centros comerciales proyectados en la periferia. Un Ayuntamiento responsable que mire por sus ciudadanos, de todo tipo de clases, es un Ayuntamiento que agilice las obras lo más posible para no impedir el normal funcionamiento de una comunidad o sociedad, incluyendo en ella a todos sus miembros. No es normal, que en pleno agosto, cuando el comercio puede relajarse por falta de clientes, este Ayuntamiento permita la paralización de la obra, mes en el que toda obra pública debe acelerarse como ocurre en cualquier ciudad con un Ayuntamiento que actúe con coherencia.
Ya en su día, la peatonalización de la calle Málaga, con la aportación económica pertinente de la consejería de Turismo y Comercio según el PSOE, se hizo sin consultar con los afectados, y como muy bien hace este consistorio enfrentando a residentes y comerciantes consiguiendo dar la puntilla a la viabilidad de estos últimos, sin olvidarnos de la peligrosidad de esta calle gracias al lumbreras que eligió el pavimento, más para el uso del salón de visitas de una casa que para una calle de tránsito peatonal.
En este caso apoyamos la denuncia del grupo municipal socialista en lo que a obras públicas se refiere y sus tiempos de ejecución, además del desorbitado gasto en elementos superfluos y desapercibidos de elevadísimo coste.
Rafa Calasanz Responsable Comunicación UPyD
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