Salimos a pasear con bastante frecuencia con el cachorro de pastor alemán de mi hija, no tiene aún los cuatro meses, por lo general nos encontramos a muchos perros grandes que saludan amistosos, ellos juegan y nosotros conversamos con sus dueños; es el proceso normal de socialización de un perro. También se acercan niños y es curioso ver que cuanto más pequeño es el niño, más tranquilo se muestra el perro, llegándose a sentar sin moverse cuando el que viene a tocarlo es apenas un bebé. Los perros tienen un instinto natural y son inteligentes, el problema suele ser el amo del perro. |
Esta tarde a última hora paseábamos con él, y de un chalet salieron dos perros pequeños ladrando como locos, (cuanto más pequeños más ladran y más agresivos se muestran) dos perros grandes les seguían, por lo general no peligrosos. Esta vez y frente a su casa, han ido directamente a por el nuestro. Para librarlo de los mordiscos lo hemos tenido que coger en brazos gritándoles a los otros. El dueño se ha disculpado y un tanto desconcertado añadió la frase de siempre: “Si mis perros no hacen nada…” Lo más seguro es que tuviera razón, pero los perros son animales territoriales y en cierta medida también imprevisibles, suelen responder a las provocaciones de sus congéneres, poco importa si el que lo provoca no levanta del suelo un palmo, las precauciones ante esa imprevisibilidad las tenemos que tomar nosotros. En este caso el nuestro ni les había ladrado.
Es bastante peligroso llegar con el mando a distancia, abrir el portón y entrar con el coche, porque es muy probable que el perro, o los perros, salgan y en eso que ellos consideran su territorio, se conviertan en los agresivos animales que por lo general no son. No hay que olvidar sin embargo, que la mayoría de los perros son buenísimos colaboradores y compañeros de los humanos, detrás de un perro agresivo suele haber un amo agresivo, por suerte son una minoría.
Por último quiero hacer mención de lo que ocurre con las zonas de césped en los jardines públicos; a veces he visto a madres con sus bebés sentadas en el, ese es un buen fin para el cesped ¿Pero quién se atreve si tanto desaprensivo la utiliza como aliviadero y retrete de sus chuchos? Lo hacen sin sonrojo alguno y a la vista de todo el que pase en el mismísimo centro del pueblo.
Mi hija me contaba un tanto azorada que sus amigos le habían hecho un video y fotos con el móvil mientras recogía una caca. “Muy bien, no es ninguna vergüenza, la vergüenza, hubiera sido que te hubieran hecho un video o fotos dejando en la acera sin recoger la caca de tu perro”.
A ver si comenzamos a cambiar de mentalidad y las fotos y videos las tomamos de los que dejan la caca y no de los que la recogen, podemos hacer una gran exposición con ellas de las mil maneras de hacerse el sueco. |