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Ley, orden y tolerancia | | Manuel Porcel. 20.03.06 | | La primera parte de esta nota, pensamiento en voz alta, como es una descripción, tiene coste judicial cero, salvo que lo describa mal, pero hasta mil ochocientos euros tengo un montón de cosas que añadir. He recibido la comunicación de dos denuncias a dos vehículos de Porcel y Vergara del día 23/02/06, ambos a las 8:20 horas de la mañana. Infracción: estar aparcados casi encima de la acera enfrente justo de nuestra oficina de Sevillana en Juan Carlos I, 43. Motivo: Los dos empleados estaban cargando contadores para ir a instalarlos y no había donde aparcar. Desde un punto totalmente objetivo, han aparcado donde no debían y se merecen una sanción, se les ha llamado la atención, se pagará y asunto zanjado. A eso le llamo Ley. | No se lo que significa en una sanción la casilla de “Conductor ausente” cuando el papelito se lo dieron en mano los dos. Aún no habían terminado de rellenar el papelito cuando mis dos empleados intercedieron y se explicaron: “Ordenes del jefe”, recibieron como respuesta. Yo se quien era el jefe en ese momento pero ni me molesté en llamarlo. A lo hecho, pecho. Lo que sí me da vergüenza, mucha, mucha, mucha, es que tan solo una llamada de atención a la oficina, a cinco metros y se hubiese subsanado la infracción, pero no, lo ha dicho el jefe y eso es lo que hay. Me da vergüenza, mucha, mucha, mucha, lo que propongo a cualquier ciudadano, que se pase cualquier noche entre las ocho de la tarde y las siete de la mañana por ese punto y verá que hay dos coches blancos aparcados toda la noche encima de la acera, durante muchos meses, y allí no pasa nada. No es prevaricación, es que tal vez no se vean: Están todos los vehículos aparcados a la izquierda y estos dos a la derecha, casi encima de la acera y toda la noche. A eso le llamo tolerancia. Me da vergüenza, mucha, mucha, mucha, que durante años hayan tenido que buscar a los aparcaban en mi vado, les han dejado irse sin multarlos (ya puedo ir por novecientos euros), me han preguntado si les quitaba yo la multa o no, debo de ser muy importante para tales decisiones hacia otros, no para los míos. Llevo años “tolerando” la falta de “orden” en el Huerto de Coscorrón. Circular por allí es una odisea que más o menos puedo tolerar mientras consiga entrar en mi cochera, sí, la del famoso vado. Me cabrea que desde que sorteo todos los coches mal aparcados en la plaza, subo por la calle donde está Cajamar, calle donde no se puede aparcar en ningún lado, con obra a la derecha y coches a la izquierda, hay coches, no digo nada, eso es tolerancia ciudadana. Ya en el Huerto me encuentro con todos los coches del panadero que ese sí que aparca donde le da la gana, falta espacio y visibilidad, pero tengo mucha tolerancia acumulada porque lo entiendo, que tenga que ir esquivando obstáculos hasta llegar a mi destino, desde aparcar justo en la esquina (hay que alejarse cinco metros) y hacer maniobras tan solo para girar, encontrar a coches de los del gimnasio aparcados en la acera que no corresponde, tan poco pasa nada aunque tenga que circular muy despacio y romperme los ojos mirando por los retrovisores, hasta eso soy de tolerante, pero que dos trabajadores estén preparando su trabajo, presentes, no ausentes, y que se les sancione, eso es de juzgado, pero no de guardia porque es una infracción vial, es de juzgado moral y falta de tolerancia. No creo que haya llegado a los mil ochocientos euros, pero sí es así, no pasa nada, lo asumo, pero no puedo evitar manifestar la decepción que siento y la falta de objetividad que recibo. Digo, y lo reafirmo, que no se trata de que castiguéis a otros o a todos, hacedlo con el que sea, pero sed justos y medid a todo el mundo con el mismo rasero. Aumentad vuestra credibilidad. Noventa y ocho euros ha costado esta nota, de momento, pero mi decepción vale mucho más. Manuel Porcel 20-03-06 |
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