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Inútil Ministro de Trabajo | | José-Tomás Cruz Varela. 29.08.09 | | El ex-alcalde de Hospitalet, Celestino Corbacho, extremeño de nacimiento, hijo de campesino e inmigrante catalán desde los trece años, como actual ministro de Trabajo, terminará haciendo bueno al mismísmo vicepresidente tercero del Gobierno, en periodo de amortización, Manuel Chaves, ex-militante de UGT que posteriormente ocupó la cartera de Trabajo tras ser nombrado ministro por Felipe Gonzalez. El mencionado Chaves, de nefasto recuerdo por su ineficaz y desastrosa gestión, mereció el apelativo de "ministro del paro", título que perfectamente podría heredar Corbacho. | La parida de los 420 Euros como ayuda, está originando manifestaciones de protesta en distintas ciudades españolas, y al ministro, con ese "ingenio" que le caracteriza, solo se le ocurrió decir, opinando sobre la ayuda a los parados sin ingresos que "puede que no sea perfecta". Tal comentario, de muy mal gusto por cierto y totalmente impropio de un ministro de Trabajo, constituye una burla y falta de respeto hacia los miles de personas que guardaron cola en el INEM, para retornar a sus hogares con la amargura y desesperación de saberse excluidos del miserable subsidio. La metedura de pata, ha alcanzado tal magnitud que el Ejecutivo, al verse atrapado en la ratonera por la absurda improvisación del insustancial presidente Zapatero, pretende que la reforma del decreto que regula el citado subsidio, se logre mediante acuerdo con los restantes grupos parlamentarios; algo insólito. Se desconoce quien habrá sido el "mente clara", diseñador de tal estrategia, merecedor de una condecoración con distintivo rojo, y a ser posible, con dotación económica de por vida. ¡¡Que asco!! La otra ocurrencia del ministro Corbacho, digna de figurar en los anales del despropósito, ha sido su afirmación de que: "no hay mercado más flexible que el español, puesto que se ha permitido que desaparezca un millón de empleos en el último año". Si lo que pretendía era resultar ingenioso y ocurrente, maldita la gracia que le estará haciendo a los españoles que forman parte obligada de ese colectivo. La permanente obsesión del Gobierno, con su presidente a la cabeza, por minimizar el lógico desgaste de la crisis y sus inútiles medidas para salir de ella, solo ha resultado lanzar balones fuera y parchear la tragedia a base de ridículas aportaciones económicas que nada solucionan como se está comprobando. Señores del Gobierno, por enésima vez asuman con humildad que no queda más solución que llegar a un "Gran Pacto de Estado". Todo lo demás es seguir coleccionando imbecilidades muy caras. Es una responsabilidad y decisión cuya iniciativa corresponde al presidente Zapatero apelando a todas las fuerzas políticas del arco parlamentario. Atentamente. Jose-Tomás Cruz Varela
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