La presentación de la obra ya se prometía muy divertida dentro de unos cauces habituales en la comedia de enredo. Un cura, el obispo, dos policías, la madre del cura y su hermana y además, al final, hasta sale el alcalde y todo ello ambientada en Italia. Con estos ingredientes, era natural que el público se riera con “Los tres inocentes” de Pedro María Herrero. En una noche de temperatura agradabilísima, el marco del auditorio del Portón se llenó de risas siguiendo el desarrollo de la comedia. Con un aforo similar a la primera noche, unas seiscientas personas, la compañía de teatro Benavente supo dar al público congregado lo que andaba buscando, dos horas –que algunos le supieron a poco- de diversión en una noche de verano.
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Luis Miguel Romero, el director de la compañía, es quién lleva el peso principal de la obra, de hecho no abandona el escenario durante todo su transcurso y en su papel de cura de pueblo preconciliar de los de sotana de cien botones, sabe imprimirle al desarrollo una vertiginosidad apabullante en las diferentes escenas ya que se mueve, gesticula, habla, sermonea y hasta sentencia en un alarde de genialidad que caía a veces en la sobre interpretación y uso de la improvisación de ciertos diálogos.
Muy interesante también la interpretación de Aurora González –la fundadora de la compañía- en su papel de madre del cura, en la que demuestra sus años de experiencia y tablas sobre el escenario, bordando un papel cómico hecho a la medida. Luis Gaona –el jefe de carabinieri- con su socarronería que ya dejó impronta en la obra anterior y el resto del reparto Aurora Romero (la hermana del cura) y Arturo Acero (su amante) algo menor en extensión y contenido.
Trata la obra de una jornada en la vida de una cura pueblerino y de los de misa en latín, que vive con su madre y hermana, y precisamente, el día de jueves santo en que recibe la visita del obispo de la diócesis, se entera de que su hermana a quien creía una devota feligresa, resulta que esta liada con un joven policía del pueblo quien precisamente ha perecido (presuntamente) consecuencia del desenfreno amoroso y el cadáver está en la casa. No sólo eso, sino que también su madre mantiene relaciones con su amigo, el jefe de los carabinieri y el obispo al llegar. Toda esta amalgama de situaciones dan lugar a una desternillante sátira de la vida piadosa, sin caer en la burla y que como no podía ser de otra manera al final todo se resuelve. En definitiva un autentico enredo que mantiene al espectador con la sonrisa permanente.
La tercera representación de este ciclo para el viernes día 28, corresponde a una célebre comedia, “Vamos a contar mentiras” del prolífico autor Alfonso Paso, el dramaturgo más fecundo de la posguerra que llegó a tener en cartel siete obras en siete teatros de Madrid al mismo tiempo.
“Vamos a contar mentiras” estrenada en 1961, es su obra más conocida y representada, fue llevada al cine y trata sobre una embustera compulsiva que se pasa la vida contando mentiras, sin embargo, cuando se ve envuelta en una compleja situación y decide decir la verdad, nadie la cree. Un auténtico vodevil dividido en dos partes. En la primera reina la risa, que se termina convirtiendo en carcajadas en la segunda.
Una gran obra para este paso de ecuador del IV Portón del Teatro, que está teniendo un éxito espectacular de público y que hoy, por la obra y la fecha, se espera aumente aún más. La hora será las 21.45 y el precio de la entrada 6 euros, organizado por la concejalía de cultura del Ayuntamiento.
Luis Bravo |