Pienso que es bueno que solos o en colectivos, los vecinos de un pueblo se preocupen del patrimonio histórico de su localidad. Yo mismo pertenezco a la asociación cultural que con la mayor antigüedad actual en Alhaurín de la Torre, asumió la defensa y restauración de nuestro patrimonio histórico, en cuanto a la antigua Alquería de Mollina, y en ello llevamos ya ocho años. Creo que la función de un colectivo en cuanto a las autoridades responsables de Patrimonio en un pueblo, está en dar ideas, hacer propuestas, colaborar y, llegado el caso, dar testimonio, denunciar peligros y alertar sobre negligencias y situaciones ineficaces, a ser posible por escrito. Así lo ha hecho mi asociación, y yo mismo cuando he descubierto deterioros y daños, habiendo noticias de todo esto, tanto en los archivos del propio Ayuntamiento como en los medios de comunicación, a lo largo de la presente década.
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Sin embargo, tengo que decir que en los últimos tiempos, veo como de forma externa, pero en actividad paralela y continua al área de Patrimonio del Ayuntamiento, se maniobra constantemente para ir acaparando poco a poco cuestiones importantes que corresponden directamente a Patrimonio, tanto por el sistema empleado como por la gran cantidad de objetivos para la restauración que se tratan de cubrir en el pueblo, exhibiéndose noticias, disposiciones y documentos, que lejos de ayudar en el desarrollo de las cosas, tratan incluso de indisponer a instituciones, dando sensación de caos, por un lado, y por otro de “solucionaproblemas”. Veo claro que el inventor de todo esto, está intentando primero esta sustitución para, finalmente, llevar a cabo una segunda, a ser posible en la propia silla del técnico actual de Patrimonio.
Soy amigo de Miguel Ángel Huéscar Mariscal. Una veces he estado de acuerdo con su labor y otras no, habiéndolo debatido con él, personalmente, la mayoría de las veces. Como alhaurino pienso que se han cometido errores y que hay cosas que mejorar, exponiéndolas y defendiéndolas; pero no estoy de acuerdo con las artimañas, el juego sucio, la ambición de poder y el aprovechamiento de situaciones desgraciadas para hacer “carrera propia” y ganarse una vacante en el Ayuntamiento.
Miguel Ángel ha estado enfermo, bastante enfermo, pero ya evoluciona mejor y descansa en su domicilio. Como amigo suyo me alegro de esta mejoría, deseando que pronto ocupe su puesto en Patrimonio. Será la mejor forma para que el buitre deje de proyectar su siniestra sombra sobre la silla que tanto desea.
Pepe Cano |