 La UPyD a través de su presidente Ramón Guanter pretende hacer una crítica contra el ayuntamiento por la plaga del picudo rojo y todavía, pesar del tiempo transcurrido desde la aparición de esta enfermedad de las palmeras, no se ha enterado que es un tema sanitario que compete a la Junta de Andalucía, y es ella quién tiene que poner remedio a los efectos de esta enfermedad. Los gastos que la misma originen a los ayuntamientos, “en teoría” deben ser reembolsables, más lo que si podemos asegurar es que Ramón Guanter ha descubierto el sistema de acabar con el “picudo rojo”. ¿Cómo? Muy original, mediante el camuflaje.
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La UPyD ya utilizó este novedoso sistema hace meses durante la Feria de San Juan. Como si de un invento del Tbo se tratara o rememorando a Sadam Hussein que ponía en el desierto carros de combate de cartón para engañar a los satélites americanos, Guanter que demuestra su identificación con la palmera, diseñó la “palmera upeydera” (elaborado trabajo biológico de Progreso e I+D+i) y puso varios ejemplares, -a prueba de picudos-, en su caseta de feria. Tan ingenioso, como camuflar una tipuana clavándole alrededor de su tronco, CON CLAVOS, un puñado de hojas de palmera guasintona. (VEASE FOTOS).
Con este innovador sistema, la UPyD consiguió dos objetivos, primero, transformar su caseta en una caribeña Venezuela digna de Chavez y que además, hacía juego con el sabroso mojito de ron que servían y segundo, experimentar contra la plaga del picudo. El pobre animal se acercaba a la tipuana camuflada con ganas de comerse la palmera y se llevaba el gran chasco.
Tras el éxito de la prueba, posiblemente el futurible alcalde Ramón Guanter, incorpore la experiencia a su programa electoral y piense exportar el sistema al resto de los árboles de Alhaurín, camuflándolos todos con ramas de palmera, sea guasintona, canaria, ó datilífera, así el bichito no sabrá en donde poner el huevo y terminará yéndose a otros municipios aburrido. Alhaurín se transformaría así en un nuevo Elche, señorial, y más barato que poner auténticas palmeras y además, libre de la plaga del picudo . El sistema es genial, sólo tiene una pequeña pega. Demuestra poca conciencia ecológica y respeto a las especies vegetales destrozando las tipuanas y otros ejemplares que tendrían que sufrir los miles de clavos sobre sus troncos al utilizar este sistema de camuflaje upeydero. Sr. Guanter, no todo va a ser perfecto, hincar clavos sobre árboles vivos está prohibido aunque sea para engañar al picudo. Luis Bravo Secretaria de Comunicación del PP
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