Permítanme la inmodestia, pero sin duda, esta semana yo mismo me merezco tan disputada distinción. Tonto, en el sentido de ingenuo y crédulo. Tonto por seguir creyendo en la libertad de las personas, por otorgarles de antemano, la presunción de independencia y responsabilidad personal en el cargo que ocupan. Me refiero a los concejales del partido que gobierna en nuestro ayuntamiento, políticos por afiliación, y representantes públicos por elección popular.
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Y es que, la mezcla a partes iguales de esa ingenuidad, que reconozco, y la creencia en que los políticos elegidos deben responder ante las consultas y demandas de sus electores, me llevó a escribir a quien ostenta el cargo de concejal de fiestas de Alhaurin, mujer, por aquello del azar genético, y concejala, probablemente por aquello de la paridad, planteándole una serie de cuestiones relativas al patrocinio de la gala de miss y míster Málaga a cargo de los presupuestos municipales. El caso es que, pasados los días de haber hecho pública la carta, que antes había enviado en privado sin obtener tampoco respuesta, me reconozco, como decía, digno acreedor del título de tonto oficial, por mi ingenuidad e inocencia en este asunto.
Olvidaba, que en la práctica, el político electo solo considera a sus representados en los escasos días previos a los periodos electorales, cuando parece escuchar e incluso comprender a los que a través de su voto, les otorgaran la responsabilidad y el privilegio de representarles. Olvidaba, que el compromiso con los electores, solo existe en las promesas por unos días, en periodos exactos de 4 años, y que inmediatamente se convierte en disciplina de partido. Que los principios personales, y la independencia, se transforman en “obediencia debida” a los intereses de las siglas y dirigentes que les arropan. Que los políticos “de profesión”, en escasas ocasiones tiene el valor de oponerse a los “dictados” de sus superiores. Y no solo ocurre en este caso, que en el fondo, no deja de ser un punto de vista particular acerca de qué tipo de actividades debería o no patrocinar nuestro ayuntamiento, sino que lamentablemente, ocurre día tras día, cuando estas personas elegidas democráticamente, traicionan a sus representados y en cierta forma a sí mismos, al votar o callar lo que les dicta su partido.
En nuestro ayuntamiento, me consta, ocurre cada vez que se plantean cuestiones como la ilegalidad de las canteras, la privatización de un servicio, o la organización de un evento o viaje a cargo municipal, el que opina es silenciado, y el que obedece recompensado. También ocurrió en este último pleno, cuando se votó sobre la posibilidad de presentar una declaración en contra de la supresión por parte del ayuntamiento de Málaga de una determinada colección de poesía. Decisión ampliamente cuestionada por cientos de ciudadanos anónimos, personajes públicos, organizaciones y colectivos, y también por algún concejal de nuestro pueblo a título personal, que sin embargo votó en contra de la moción tal y como le fue indicado por su partido. ¿Tendrá alguno de ellos el valor de contradecir públicamente las órdenes dictadas por su partido, cuando se trate de hacer honor a la responsabilidad de representación que le ha sido encomendada? Por aquí, últimamente, no se conoce el caso.
Juan Manuel Mancebo Fuertes Agosto 2mil9 www.Bobastro2.blogspot.com jmanceb@gmail.com
PD. Invito a todos a conocer y participar en la romántica iniciativa de salvar una colección de poesía, que esta llevándose a cabo estos días en Málaga. Ver: plataforma pro-ancha del Carmen, en papel literario
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