|
Medias verdades | | José-Tomás Cruz Varela. 10.08.09 | | Una vez más, la vicepresidenta del Gobierno, Maria Teresa Fernandez de la Vega, apodada "La Fashionaria", realizó su habitual periplo veraniego por varios países sudamericanos. Según los entendidos, pura bisutería política pero de alto coste. Posiblemente, la vice, durante las vacaciones lo pase fatal y se aburra como una ostra. Es muy posible que si se realizase una encuesta preguntando a los españoles, cual fue el motivo y para que ha servido su diplomático desplazamiento, una gran mayoria de ciudadanos, por no decir la totalidad, manifestarían que no tienen la mas remota idea. Tristísimo. | Quizá la causa por la cual el mencionado viaje ha trascendido a los medios de comunicación, se deba al incidente ocurrido en Paraguay, cuando el presidente de la Cámara de dicho país, presentó a nuestra vicepresidenta como: "hija de un alto funcionario del franquismo". Como era de esperar, tal afirmación, le sentó como una patada en los riñones, indicando al inicio de su intervención, que "su padre fué un represaliado del franquismo" y eso es una VERDAD A MEDIAS. Si es cierto que su padre, Wenceslao Fernandez de la Vega Lombám, permaneció separado del servicio desde 1940 a 1949, pero no es menos cierto que en 1949 le fué anulada la sanción y posteriormente, en 1955, Franco, a propuesta del ministro de Trabajo, Jose Antonio Girón de Velasco, distinguido falangista, fue nombrado Delegado de Trabajo en Zaragoza, lo cual demuestra, que "si fue un alto cargo del franquismo" de los que acudían a los actos oficiales y acontecimientos políticos del régimen, con chaqueta blanca, camisa azul y corbata negra. La vicepresidenta, en aquella época, ya tenia edad más que suficiente para recordarlo perfectamente..¿verdad que si? De cualquier forma, tampoco debería preocuparle tanto ni sentir verguenza alguna por la filiación política de su padre. Son miles las familias que en aquellos años tenían a algún miembro trabajando en la administración y en múltiples casos, con cargos políticos de cierto rango y no por eso se sienten estigamatizados. Mucho más inquietante es lo que ocurre actualmente y viviendo en democracia. Una de las diferencias existentes con la dictadura consiste en que en aquella época, los que ya vivían y se aprovechaban de la política se contaban por cientos y ahora hay que contabilizarlos por miles. Nuestra tradición y cuantía de pícaros y embaucadores no ha variado; solo se ha incrementado. Tenemos una tendencia a justificar la mangancia y el cohechito como nadie. El intercambio de regalos, favores, dádivas, etc siempre ha sido considerado como algo inevitable...¿A que viene ahora el rasgarse las vestiduras por cuatro trajes, dos zapatos y unos bolsos cuando tenemos montones de fraudes millonarios de todos los colores?. Uno de nuestros grandes males, por no decir el mayor, es el haber enterrado a Montesquieu, sin cuya división de poderes no hay democracia que funcione. Sin verdadera independencia judicial llegará un momento, cada vez más próximo, en que las personas ya no confiaran en nada ni en nadie y eso puede resultar a la larga mucho más peligroso de lo que estamos imaginando... ¡¡Tiempo al tiempo vicepresidenta!! Atentamente. Jose-Tomás Cruz Varela |
|
| | <-Volver |
|
|