Desde hace un año tengo ganas de hacer esto. No he podido. Aún no sé si podré...son tantos pensamientos que terminas diciendo..." Imposible transmitir todo en varias lineas, lo dejo".
Siempre he estado orgullosa de ser hija de mi padre. Pero el día de su muerte, la respuesta de toda esa gente de bien, conocidos y casi desconocidos, que vinieron a darle su adiós y a transmitirnos su cariño, hicieron darme cuenta del inconmensurable valor humano de mi padre.
Si miro para atrás, siempre lo recuerdo, de niña, trabajando muchísimo para su pueblo junto con nuestro querido primo Cristóbal, en aquellos tiempos tan difíciles. Mi casa siempre llena de personas extrañas para mí y mi madre cocinando para ellos. Luego me enteraba de que éste quería abrir una fábrica, algo de PUNTO... o que aquel buscaba terrenos para abrir un laboratorio de fotografía...
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- ¿ Te imaginas, Toria?- le decía a mi madre- ! la cantidad de puestos de trabajo!.
Tantos años y tantas cosas. Casi todas desconocidas para una gran mayoría de torrealhaurinos, nuestra población es muy joven. Mi padre las recopiló todas en un libro inédito de toda nuestra historia, especialmente el siglo XX. A esto dedicó sus últimos años de vida. Un libro lleno de ilustraciones y documentadísimo, que lleva por título: TU PUEBLO, MI PUEBLO, NUESTRO PUEBLO. Fue terminado el 4 de julio de 1999 y mi padre lo dedicó textualmente:
A los que fueron y son vecinos de nuestro pueblo. A los que sin serlo, residieron o residen temporalmente en él. A los que nos visitaron o visitan.
Todos se han quedado sin leerlo. ¿ Por qué ? Esa es otra historia.
Tan honrado, tan trabajador, tan bueno, tan incapaz de una deslealtad o de una zancadilla, tuvo también momentos en que algunos sectores de su querido pueblo le quisieron pedir explicaciones... y él se las dió. La dignidad sencilla de mi padre, su profesionalidad y su honestidad transformaba a los hostiles en amigos y admiradores para toda la vida.
Por muy bueno que seas, la vida es como un camino de rosas; de las espinas ya he hablado, pero los pétalos han sido muchos más:
Su cofradía, que tantísimo cariño le tuvo en vida, en su muerte y después de su muerte. Mi eterno agradecimiento porque no lo olvidaré jamás ! Que Jesús os lo premie!.
Cáritas, que ha ocupado su corazón en los últimos años y le permitió trabajar para los demás llenándolo de satisfacción. Mi agradecimiento más profundo a sus componentes por las muestras de cariño y respeto que siempre le han tenido.
Sus amigos mas íntimos, incondicionales y auténticos. ! Dios os bendiga por esa amistad y esa lealtad que aún perdura!. La gente de su pueblo, los que le ofrecían una silla cuando se cansaba paseando. Los que iban a saludarlo al verlo desde la otra esquina. La gente maravillosa y entrañable de mi Alhaurín. Esa gente anónima que limpia de polvo su lápida y que le deja flores.
UN AÑO SIN TÍ, pero sigues con nosotros. Estabas con nosotros cuando, en Navidad nos reunimos la familia a cenar. Estabas con nosotros cuando la Coral Santa Cecilia interpretó maravillosamente varias piezas de Zarzuela, que tanto te gustaba. Estabas con nosotros cuando hicieron Hijo Adoptivo a tu querido amigo José María, el médico. Estabas con nosotros, justo al lado, en la Procesión de Padre Jesús y la Virgen de los Dolores. Estas con nosotros en la sonrisa de mi hermano Pepe, que es la tuya.
Estas con nosotros...pero yo te quisiera dar un último besito y no encuentro tu cara tiernecita. TE ECHO DE MENOS.
Alhaurín de la Torre, 25 de Septiembre de 2005
Inmaculada Benítez Romero |