Estimada señora Francisca, efectivamente no tengo el placer de conocerle ni falta que me hace. Y le explico por qué: en primer lugar, porque antes de criticar y chismorrear como ha hecho usted sobre que yo no he tratado en el día de hoy en mi blog el tema de la reunión de ayer de El Lagar, debería (más que nada por enterarse y no meter la pata como ha hecho) LEER mi sucinto escrito del blog en el que le explico por qué no he escrito HOY. El escrito del blog, realizado a las 7,30 de la mañana dice textualmente al final: "Hoy no puedo realizar la crónica y fotos de todo lo que sucedió, pero sí podéis poner vuestras impresiones. Gracias". A las ocho de la mañana, en el único día que la diálisis me permite ocupar la jornada entera en hacer algo, tomaba el coche rumbo a otra provincia andaluza donde debía realizar unas actas notariales sin mayor dilación. Ahora es la una de la madrugada del viernes ya y acabo de llegar de viaje. Señora Cruzado: Cuando yo le diga, sobre todo a usted, que hoy no puedo, es que HOY NO PUEDO. ¡Créaselo por favor!. Como digo siempre, tengo algo de vida fuera del blog y papeleos, y negocios que llevar... Un blog es un blog, señora Cruzado, no es un periódico. Es algo más personal, sin ingresos ni publicidad y no ocupo en él las 24 horas del tiempo que me deja mi enfermedad.
|
La verdad es que a estas horas de la noche he comenzado a leer su escrito-crítica (parece que me he convertido últimamente en el pim pam pum de Alhaurín.com, lo que importa es que hablen aunque sea bien, qué risa Felisa), y la verdad es que no he llegado ni al desplegable de su disertación. Lo que sí he creído entender en una lectura rápida es que a usted le molesta (sin haber leído mi explicación, porque usted parece ser de los que miran pero no ven) que no saltara como loco desde la reunión al teclado. Pues mire doña Francisca: Para poder hablar sin que me lo cuenten ayer efectivamente estuve en la reunión... llegando sólo un cuarto de hora después de desenchufarme de la máquina de diálisis en el hospital. Allí sudé como nunca, me sentí mal, aguanté como pude y tras la misma, me vine para casa y me acosté. Siento, señora Cruzado, no haber tenido agallas para explicarle a usted los pormenores de la importante reunión. Pero no podía.
Por ello le hago una proposición, señora Cruzado dicho con todo el respeto que usted se merece: que se haga usted las pruebas de compatibilidad de sus riñones sanos con los míos enfermos e inservibles, y si somos compatibles me done uno. Sólo necesito uno. Con el otro usted podría vivir con absoluta normalidad. Con ello usted se ganaría el Cielo y yo tendría la salud necesaria y suficiente como para salir de la reunión y comerme el teclado contándole a usted y al resto de los lectores todo lo que allí pasó como se merecen y usted exije en su escrito-crítica. Dóneme un riñón, doña Cruzado, y no tendré que soportar un día sí y otro no cuatro horas y media pinchado y enchufado a una puta máquina de diálisis que me deja habitualmente hecho polvo. Dóneme su riñón, señora Cruzado, y podré dedicar el tiempo que quiera a mis asuntos propios, a mi vida después del blog, que también tengo derecho a ella, con lo que podré atender sus necesidades de información de lo que suceda a los tres minutos de que sucedan...
Pero mientras no haga eso, señora Cruzado, tenga la decencia de LEER en párrafo en el que le digo que "Hoy no puedo realizar la crónica y fotos de todo lo que sucedió, pero sí podéis poner vuestras impresiones. Gracias", y actuar en consecuencia, no como lo ha hecho. Porque yo estoy seguro, señora Cruzado, que no ha actuado de mala fe , sino que se le ha escapado esta explicación mía para escribir lo que ha escrito y que por desgracia no he llegado a leer entero porque al tercer párrafo me he aburrido y se me han caído los párpados de puro sueño. Señora Cruzado: no tengo interés ninguno en conocerla, pero si quiere más explicaciones, gustoso se las doy, pero esta noche no, que me caigo de sueño. Y si me hace el favor de concretarme sus quejas, por favor, concéntrelas en un formato más reducido y me lo mande, si ello le apeteciere, a mi correo electrónico que está al servicio de todos los lectores: nomecallo@yahoo.es.
Ahora, con su permiso, me voy a dormir señora Cruzado. Piense en lo de la donación. Me daría más tiempo para contestarle. Gracias. Juan Carlos Sanz de Ayala http://nuevojuancarlosnomecallo.blogspot.com/ |