El Pingüino Emperador, especie en la que nos vamos a centrar por ser la más conocida de de la familia Spheniscidae, además de protagonizar documentales y películas de éxito, posee unas características peculiares e interesantes que les hacen muy diferentes a otros de su especie –aves-; “un poné” no tienen nada que ver con los buitres. Son una especie, a diferencia de la mayoría, que practica la monogamia, -o sea, una pareja y solo una- son grandes caminantes –capaces de andar 90 km a 40º bajo cero-, y hábiles nadadores y buceadores –son capaces de sumergirse hasta 500 m para buscar comida-. Viven en grandes grupos –pueden llegar a reunirse decenas de miles de individuos-, son muy sociables, y para combatir las extremas temperaturas se apoyan unos a otros turnándose en los perímetros del grupo para combatir los vientos helados y proteger a los que se sitúan en el interior de las inclemencias del exterior. Son una de las pocas especies que practican la igualdad de género, tan de moda en estos tiempos, donde tanto macho como hembra se turnan en el cuidado de sus polluelos y búsqueda de alimento a tiempos iguales.
La pureza, nobleza, belleza y evolución de esta especie, han sido la razón para que otros animales, mamíferos en este caso como son las focas, beban los vientos por éstos, pero en el sentido más obsceno de la frase. Su naturaleza vouyerista obliga a las focas a disfrutar viendo cómo los pingüinos tienen relaciones. Lamentablemente, el carácter tímido de los pingüinos hace que éstos no puedan tener relaciones a menos que los mencionados mamíferos no les miren. La mirada amenazante y sucia de las focas evita que los pingüinos puedan procrear en paz. Al suceder esto, la población de pingüinos va menguando considerablemente en número. No importa quién mire, siempre y cuando no sea foca, ya que la mirada maliciosa de este mamífero es en realidad lo que más perturba a los pobres pingüinos, más que el hecho de ser espiados en su momento de intimidad. Además, los innumerables casos de abusos de las focas a los pingüinos hacen que las focas sean los principales enemigos naturales del pingüino macho en época de celo. El intento de amor entre especies fracasó. Según el doctor Nico de Bruyn del Instituto de Investigación de Mamíferos de la Universidad de Pretoria, el incidente podría atribuirse probablemente a una combinación de inexperiencia sexual y frustración a lo largo de la vida de las focas. “A primera vista, pensamos que la foca estaba matando al pingüino… la idea de que la foca intentara comerse al objeto de sus atenciones tenía sentido. Pero luego nos dimos cuenta de que las intenciones de la foca eran bastante más amorosas”, comentó el doctor Bruyn. En definitiva, el caso que plantean es el de una foca intentando "zumbarse" a un pingüino macho.
Para comprender el grado de inteligencia y evolución de esto bichos, os remito a una noticia aparecida hace poco (El País 03/06/09), donde se informa que en un zoo de Alemania, dos pingüinos homosexuales han sido capaces de adoptar un huevo como si de padres heterosexuales se tratara, al haber sido rechazado por sus padres biológicos, preocupándose con gran cuidado de empollar el huevo hasta el nacimiento del polluelo y su posterior crianza. Impresionante ¿verdad? Si no fuera por las focas…
Rafa Calasanz rafacalasanz@hotmail.com |