Es angustioso contemplar como caen los árboles, algunos casi gigantes, ante la indiferencia o la impotencia de los que ya estamos acostumbrados a todo, resignados a casi todo. Nada se puede hacer contra el poder cuando toma una decisión “sin duda por nuestro bien”. Nosotros los ciudadanos de a pie no sabemos lo que nos conviene, por eso el poder gubernamental del momento se eleva sobre nosotros imponiéndonos su sabio y “desinteresado” criterio.
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Después de recoger casi tres mil firmas (según Marina Bravo casi todas ellas falsas, de gente que no vivía en la urbanización y por motivos políticos) casi dos años más tarde, los árboles de la avenida Miguel Lacha de Pinos están siendo desmantelados. Yo sólo puedo contestarle a nuestra ilustre concejala, que nos firmó todo el que quiso y pasaba con su coche por la avenida. Firmas recogidas por dos madres y sus cuatro hijas que demostradamente poco tienen que ver con la política.
Si ahora alegan que tienen el permiso para realizar el destrozo de la asociación de vecinos, les puedo decir que esta es una asociación por la que muchos de los vecinos de esta urbanización tan grande no nos sentimos representados. A mí no me importa demasiado el signo del que sea el partido que nos gobierna en el pueblo o en la nación ni la afiliación o simpatías políticas de los miembros de una asociación, a mí lo que me importa es la sabiduría con la que se toman las decisiones, y yo sólo veo decisiones de obras que se emprenden única y exclusivamente por intereses económicos, porque a alguien se le prometió esa obra, esa obra tiene que hacerse y esa obra se hará… “por mis cojones” que diría nuestro alcalde ¿Pero que beneficio real para nosotros que no sea pura palabrería demagógica tiene? Para nosotros, vecinos de esta urbanización y de este pueblo, el mismo beneficio que las canteras: NINGUNO, pero definitivamente impuestas por amplio consenso entre partidos a pesar de las decisiones y sentencias judiciales.
La paloma de la paz, en difícil equilibrio sobre un cubo, que nos han colocado en la rotonda de las canteras rodeada de olivos podados como bonsáis, no logrará que establezcamos la paz con ellas. Esta vez, era suficiente la mayoría del PP en el ayuntamiento para que una avenida verde sin gasto alguno de agua, con árboles de raíces profundas que no levantan el asfalto, e improductiva, se convierta en una amplia avenida de asfalto; es más rentable… Sin ninguna duda.
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