a) RAZONES PRÁCTICAS: una urbanización con tan baja densidad de población como Pinos de Alhaurín tiene una densidad de tráfico tan pequeña que hace que la actual vía de acceso sea sobradamente suficiente no sólo en la actualidad sino también a muy largo plazo. Nunca hay más de 3 o 4 coches subiendo o bajando a la vez en un tramo de casi 1 km. No se requiere pues desdoblar, ni hacer rotondas de distribución ni ninguna otra acción encaminada a solucionar problemas inexistentes.
b) RAZONES ESTÉTICAS: los árboles que adornan la avenida llevan más de 30 años haciéndolo. En particular, las enormes jacarandas (algunas de las cuales ya han sido arrancadas) inundan de color lila, con su espectacular floración, los largos días de mayo y junio antes de llenarse de hojas, que recuerdan helechos arborescentes, durante el verano y otoño. Las nuevas que se siembren tardarán 30 años en volver a deleitarnos, si es que llegamos a verlas.
c) RAZONES AMBIENTALES: la destrucción de árboles con varias décadas de edad supone una apreciable pérdida de carbono, que va a la atmósfera como CO2, y que los árboles han tardado 30 años en capturar. Los nuevos que se siembren tardarán esos 30 años en volver a retirar ese CO2 de la atmósfera. No es arrancar árboles, sino sembrarlos, lo que los preocupantes datos del cambio climático aconsejan. Por otra parte la maquinaria empleada, también contribuye a emitir CO2 (amén de polvo y ruidos). Pero claro, qué nos van a contar a los Alhaurinos (“dices tú de mili…”) que llevamos más de 30 años soportando el polvo, la tala de miles de árboles y la destrucción de la Sierra gracias a la actividad ilegal y clandestina de las canteras con la connivencia municipal (entre otras administraciones) y que continúa en la actualidad al mismo ritmo de 100 (!!!) camiones por hora. ¡Qué inocencia la nuestra!
En Pinos de Alhaurín hay muchas labores de mejora que acometer: iluminación, reparación de enormes baches en calle P.R.Picasso o M. Alexandre (entre otras), reubicación de la línea de alta tensión (220 kv) que recorre con su peligroso campo magnético las calles altas etc. También habrá otras muchas necesidades urgentes que cubrir en los dispersos barrios de nuestro extenso municipio. Sin duda. Pero no. El Ayuntamiento se obstina en llevar a cabo esta obra perjudicial e innecesaria. ¿Qué interés puede tener este gobierno en llevar a cabo una actuación tan inútil y que cuenta con el rechazo de más de 1.500 vecinos? No el interés común, por supuesto. ¿A quién beneficia todo esto? No a los vecinos de Alhaurín, por supuesto. Sólo nos queda imaginar las respuestas…
Eduardo Sáez Maldonado |