Tengo la gran satisfacción de escribir estas líneas con una cierta dosis de emoción, por el hecho de ver la solidaridad que te rodea y que emana de tus buenos amigos y amigas parroquianos y demás, la mayoría muy comprometidos con los más necesitados, los cuales tenemos pegaditos pidiendo ayuda. Y digo emoción, simplemente por ver cómo se cumplen unos compromisos de unas mujeres y hombres en una cocina al aire libre improvisada, unos y unas, despachando comidas y bebidas, limpieza de mesas, compras, contabilidad, montaje y desmontaje…, todos voluntarios.
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Y todo ello para hacer funcionar una caseta de Feria y que, lo que se pretende, es recaudar con ilusión lo máximo posible para paliar la pobreza y necesidad de unas familias que lo están pasando mal, varias de ellas muy mal y algunas extremadamente mal. El beneficio obtenido es para Cáritas Parroquial, es decir para ellos, para esas 150 familias que, al día de hoy, están siendo atendidas especialmente con alimentos.
Como suelen recordar nuestros Sacerdotes “Cáritas somos todos y no solamente un grupo que administra.
La Caseta de la Parroquia siempre tendrá sus connotaciones, por su naturaleza caritativa, sin ningún ánimo de lucro, por su gente comprometida y voluntaria, por su ambiente humanitario y generoso y donde predomina el cariño y amor a nuestros semejantes más desfavorecidos del pueblo.
Y termino como empecé, a todos, absolutamente a todos, los que habéis puesto desde el granito de arena hasta el puñado de ella, con vuestro trabajo, con vuestros donativos, con vuestra visita y colaboración en la Caseta Parroquial…
¡ GRACIAS, MUCHAS GRACIAS!
A. Villaverde Cáritas Parroquial |