La dureza de un banquillo no se rige por el material que este compuesto sino por el ánimo de quién se sienta. Estaba tan convencido que el juez iba a archivar el asunto, que no lo he encontrado duro y además se me hizo corto el trago, cuando vi que el único sentado era yo, mientras juez y abogados permanecían de pie. Intuí las prisas por terminar. Una de dos, o lo que está sucediendo con los pleitos interpuestos por el abogado demandante es ya de sobra conocido en el ámbito judicial y el juez lo tenía meridianamente claro, o la acusación era tan floja y vaga que no había por donde cogerla. O las dos cosas al mismo tiempo. Una sentencia-express de archivo en veinticuatro horas, sin consultar siquiera con el fiscal me lo confirma.
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Poner demandas y querellas sin ton ni son, sin motivo justificado, tiene ese peligro, que van cayendo como brevas maduras e imagino que en el Palacio de la Justicia todo se sabe. Me figuro el desayuno entre dos magistrados una mañana cualquiera en la cafetería: “Oye; ¿como llevas lo de Alhaurín?”, le pregunta un juez a su compañero, “Una pesadez, joder, ya llevo siete asuntos archivados y aun tengo cinco mas encima de la mesa”, “pues no te quejes, - responde el otro-, que la del 5 ya lleva nueve archivados y yo tres”. Cuatro, son los asuntos presentados por el mismo abogado que se han archivado o desestimado en cinco días, el llamado “caso Retamar”, la petición del “paquete completo” del avance del PGOU, las injurias y calumnias contra mi persona y otro mas que daremos a conocer mañana lunes. Un triste record, cuatro pleitos perdidos en cinco días. Record de Guiness. Esto ya se puede catalogar como “hacer el ridículo”. Un buen abogado debería de considerar cuales son sus auténticas posibilidades de conseguir que prosperen los pleitos, porque soportar encima que los jueces le pongan colorado fundamentando que se ha equivocado en el camino procesal elegido, debe ser muy duro para un buen profesional. Algo parecido a esos niños preguntones y repelentes que hemos conocido todos en nuestra época escolar, que se pasan el día haciendo miles de preguntas tontas y quejándose continuamente, tratando de mostrarse como los sabihondos de la clase y los profesores terminan cogiéndoles el aire, al final, no les hacen ni puñetero caso. Y es que, cuando una oposición como la que tenemos en este pueblo, basa la línea argumental en poner continuas querellas por casi todo buscando la inhabilitación del alcalde, ya que de otra forma no pueden, yerra en sus planteamientos. Siguen el camino trazado por este “profesional de la abogacía”, el auténtico líder de la oposición en la sombra, que lo único que está demostrando es que está llevando a quienes dirige a un camino sin retorno y sin futuro. ¿Qué gestión van a presentar a los electores el próximo año?, ¿que propuestas, planes, proyectos?. Solo podrán decir: hemos presentado decenas de querellas y nos las han archivado todas. Triste balance de cuatro años de trabajo. La verdadera oposición, no solo se basa en demostrar que el regidor lo está haciendo mal, sino que también hay una alternativa mejor y esta oposición sometida a las directrices del abogado, ni lo uno ni lo otro. El intento de criminalizar al alcalde y a cuantos le rodean, judicializar la vida pública, es un boomerang muy peligroso, porque cada pleito que se lanza te puede estallar en la cara en cuanto vuelve del juzgado archivado o desestimado y si hoy los jueces están poniendo “en su sitio” esta política opositora, el año que viene van a ser los ciudadanos en las urnas. Al tiempo.
Luis Bravo Responsable de comunicación del PP |