No puedo hacerlo de otra manera, os hablo desde el corazón, y no como hijo de la tierra laurina, alhaurina o torrealhaurina, ¡que más da el nombre! Alzo mi voz para pregonar a la ciudad que amo, a la ciudad que busco, a la ciudad que siento, a la ciudad que me enamora, al pueblo del pasado, la ciudad del presente y la metrópolis del futuro, al Alhaurín de la Torre que se alza imponente y majestuoso, a ese hoy es al que pregono.
Alhaurinos: la ciudad ha vivido un anticipo de Feria con grandes días de gloria. La Torre del Cante y la Romería, nos anunciaban que se acercaba la Feria y aquí está. Y esta tarde –noche la procesión de San Juan nos cantaba que estábamos en el inicio de la fiesta. Esta noche la ciudad se engalana. Los alhaurinos se visten de gala, con sus mejores ropajes para iniciar una gran fiesta.
Alhaurín de la Torre es nuestro cante, que se desvive cada año porque el Festival de la Torre se convierta en uno de los mejores festivales de España. Y ya lo es. ¡Nadie lo pone en duda! Si no, que le pregunten a Gonzalo Rojo. Alhaurín de la Torre es su pasión religiosa representada por hermandades y cofradías, y cobijada por los escenarios de la imponente iglesia de San Sebastián, sus casas de Hermandad, la ermita del Alamillo y la hornacina del Cristo del Cardón.
Pero es que Alhaurín de la Torre, son tantas cosas: ¡Cómo olvidarnos de su riqueza del agua fluyendo por numerosos arroyos durante siglos! ¡Como no mencionar a sus gentes, anfitriones de lujo y categoría durante años para quienes optaron por ver a Málaga con Abarcuza como escenario y como telón de fondo! ¡Y, como apartar a su tradición festiva como señas de identidad de un pueblo que ama y defiende lo suyo! Tradición festiva tan sublime con San Sebastián, -nuestro patrón-, La Candelaria, Semana de Pasión, Corpus, y hoy San Juan Bautista.
Además, Alhaurín de la Torre es un pueblo con Historia. Un pueblo con una historia de Feria pasada. Una Feria que recogió como nadie en los años veinte Sebastián Roca refiriéndose a la misma:
“Ya se aproxima a nuestro simpático pueblo de Alhaurín las grandes ferias y fiestas al Sagrado Corazón y a San Juan Bautista. Días grandes y felices para los hijos de este pueblo son las fiestas y ferias”
Las gentes de Alhaurín fueron la gloria de nuestro pueblo. Unas gentes que organizaron disparos de cohetes y bombas, que formaron una banda, que compusieron cabalgata de gigantes y cabezudos, que interpretaban la Marcha Real y unas gentes que ponían en práctica los fuegos artificiales.
Unas gentes que hicieron Real la Feria de Ganados, que procesionaban al Sagrado Corazón de Jesús, y que elevaban globos y fantoches, con madrugadas de veladas y baile.
Unas gentes que hicieron grandes días de fiesta con carreras de burros, con carreras de sacos y que proporcionaban servicios de autos y camiones para que pudieran concurrir los vecinos de los pueblos limítrofes. Así era entonces la Feria de San Juan. Y así la recogió Sebastián Roca.
Y en las adversidades no se ahorraban esfuerzos para promover sus fiestas. ¡Como no recordar las visitas de la Sección de Viajes y Excursionistas de Educación que desde la capital, la que nos arropa y nos cobija, organizaban atractivas giras en ferrocarril a nuestro pueblo, y que estaban con nosotros más de 15 horas allá por los años cuarenta!
La Feria de Alhaurín recientemente sólo ha cambiado una vez de escenario. Los mayores del lugar recuerdan como desde el Albarral, se divisaba un escenario festivo, ingente, de pueblo, que acogía a la noria, las sillas locas, las barquillas, la tómbola, y que tenía en la orquesta Chaparro al grupo que amenizaba a todos y cuantos disfrutaban de los días de Feria, de los días grandes, de los días de jolgorio, que marcaban una pausa en las gentes de las caras apergaminadas que dijera Alberto de Mersseman. Así eran los laurinos, gente sencilla, trabajadora que disfrutaba de lo suyo y lo compartía para mostrar lo grande que éramos.
Pero Alhaurín de la Torre va más allá y cuida de los suyo y de sus tradiciones, y lo hace de forma natural, para que el pueblo lo siga amando y respetando, el visitante lo entienda y todos disfrutemos.
La Feria de Alhaurín de la Torre es vida. Es energía, es esencia, es sentir y dar, ofrecer y regalar y de eso bien saben los lugareños que con sus productos típicos saben agasajar a todos cuantos nos visitan. Y lo hacen con alegría, con entusiasmo, sabiendo que estamos en Feria y lo que ello significa.
La Feria de Alhaurín de la Torre es ya también una tradición pregonera. Así grandes personalidades como Carmen Abenza, Julián Sesmero, Diego Gómez, Carmen Herrera, Paco Acosta, Juan García Martín, Manuel López, Juan Prados o el mismísimo Pacheco -que hoy nos mira desde el Cielo- entre otros, alzaron su voz para decir lo que somos, ofrecer cuanto tenemos, y mostrar cuanto disfrutamos y sentimos, y bien que lo hicieron.
La Feria de Alhaurín de la Torre es el bullicio de la gente, el despertar de las calles Juan Carlos I, Vicente Aleixandre, Plaza de Santa Ana, Mirador de Bellavista y la plaza de San Sebastián. Es el bullicio de las casetas por la alegría de los amigos, el encuentro de los comerciantes, la unión de la familia, o el agasajo de una copa de buen vino a un visitante que quiere conocernos. Y de eso, mucho saben el Maño o Juani el del Hogar.
Esa es la feria de Alhaurín de la Torre. Un escenario único, una estampa que no necesita de comentarios y que se vale por sí sola, y que solo clama a sus gentes para mostrarse a los ojos de fuera. Una Feria a la que su recinto ferial la dota de personalidad, la hace grande y estremece de emoción ante el paso de un niño que llora cuando presencia por vez primera los ruidos que salen airosos de las casetas.
El paso por la puerta del Real parece conducirnos, mientras paseamos por su ambientada calle, a un encuentro con Málaga. Un encuentro con la capital que no es necesario, porque aquí sabemos hacer bien las cosas. Y así, cada caseta, cada tómbola, cada rincón emerge de nuestro Real por sí solo, nos anuncia que estamos en Alhaurín de la Torre, nos invita e invita a cuantos vienen a vernos, a que pasen y comprueben como somos, y así lo hacemos, en una Feria única y con sello propio.
Alhaurín de la Torre, es su bandera, la de los tonos azules y amarillos, la que nos dice con el primero que llevamos consigo la sinceridad y la piedad, y que nos reserva para el amarillo el honor y la lealtad. Y por eso tenemos esa bandera y esta Feria.
Pero Alhaurín de la Torre es también el verde. Verde representado en todos sus jardines, sus grandes palmeras, sus numerosas plantas. Y si no, que se lo pregunten a todo el que viene a visitarnos. Verde que simboliza la primavera y la caridad, y que representa el crecimiento y la esperanza. Y eso, crecimiento, es lo que deseamos cada año en cuanto a diversión, actuaciones y participación en nuestra Feria.
Alhaurín de la Torre: ¡que Feria más hermosa tienes! San Juan precursor de Cristo, en cuyo nombre celebramos nuestra Feria, vino a preparar y alumbrar los caminos del Señor, y hoy nos has iluminado para decirnos que sigamos adelante, que nuestra Feria tiene hueco para todos, que en ella caben todos, desde el mayor que espera impaciente los churros con chocolate, hasta el más pequeño que se envuelve en una esfera imaginativa antes de saborear su algodón, sus palomitas, o montarse por vez primera en una atracción o en un carricoche.
Alhaurín de la Torre, es su gastronomía y cocina popular, la de la Berza de Habichuelas Verdes, la de los Caracoles y el Gazpachuelo Majao, la de las Alcachofas rellenas y la de los Borrachuelos, el Arroz con Castañas y las Batatas cocidas. Ese es también el Alhaurín de la Torre.
Y como no, hoy cuando inauguramos nuestra Feria, Alhaurín de la Torre es también la mirada de la Reina y la del Mister, abanderados de los nuestros, espejo de cuanto somos y sentimos y reflejo de cuanto celebramos. Una Feria por todo lo alto, que nos anuncia que estamos en la gran fiesta de verano, que espera impaciente el disfrute en cada momento.
Y todo ello es Alhaurín de la Torre en Feria, un teatro viviente que no necesita un solo escenario, porque la ciudad es todo un escenario. Un escenario donde todos actuamos, donde nos despojamos de nuestras penas, nos vestimos de corto y de lunares y nos tiramos al cante y al baile por sevillanas, por soleares o por los sones musicales más vanguardistas.
Yo conocí la Feria de Alhaurín de la Torre, vuestra Feria, permitidme hoy: nuestra feria, a mediados de los 90 y fue siempre a mejor, en actuaciones, ambiente, y en gentío. Una superación con paso corto pero firme, con entrega y mesura al altura de lo que se nos pide, mezclando aroma, sonidos y alegrías.
Alhaurín de la Torre, vuestro pueblo, mi pueblo, déjame que te diga: Te quiero libre como un arroyo que brinca de peña en peña. Te quiero grande como monte preñado de primavera. Alta te quiero como chopo que al cielo se despereza. Blanca te quiero como flor de azahares sobre la Tierra.
Muchos cantaron nuestras bellezas y manifestaron su esencia. Y así lo hizo de forma brillante Juan Arias Luque: ¡Alhaurinos, gentes del lugar, forasteros, vengan conmigo a esta torre! A este Alhaurín de la Torre de grandeza, que tiene buenos cimientos y contemplaréis la riqueza, su esplendor y su belleza veréis como yo no miento. Y yo, permitidme que le diga: Alhaurín de la Torre que grande eres, tienes alma agarena y soñadora, y al son de una guitarra cantas y lloras, o das rienda suelta bailando a tu alegría. ¡Viva San Juan! ¡Viva la Feria! ¡Viva Alhaurín de la Torre.! He dicho.
Carlos San Millán y Gallarín. 20.06.2009. |