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Una de espías | | José-Tomás Cruz Varela. 21.06.09 | | Con la misma decisión y celeridad con que ha ordenado el actual ministro de Justicia, Francisco Caamaño, a la Abogacía del Estado, para que intervenga y se persone en el caso "Gurtel", dado que "están en juego delitos fiscales contra la Hacienda Pública" y el Gobierno tiene la obligación de defender y velar por los intereses de los españoles y su dinero", debería actuar contra el Director del CNI, Alberto Saiz, en relación con las presuntas acusaciones sobre su persona referidas a la utilización de fondos públicos en su propio beneficio, cacerías, pesquerías, compra de vehículos, reformas en su casa y obligar a que agentes del Centro, provistos de gafas de buceo limpiasen su piscina particular. Si todas estas acusaciones son ciertas, resultaría repugnante y deleznable la actuación de este alto funcionario del Gobierno. Hasta para humillar hay que poseer cierta categoría de la que, al parecer, carece el citado Saiz, persona vinculada al presidente de la Cámara, José Bono y defendida por la vicepresidenta del Gobierno, Maria Teresa Fernandez de la Vega. | Un organismo como el CNI, por su propia naturaleza y contenido, debería ser un ente reservado y nunca a cargo de un personaje, con indicios, según lo publicado en la prensa, como posible malversador de fondos. Tal sospecha, debería ser motivo más que suficiente para que la Fiscalia tomase cartas en el asunto. El ministro de Interior, Perez Rubalcaba, ha mostrado su "confianza plena" en Saiz, si bien, de cara a la opinióm pública, lo pertinente, sería ordenar una investigación a fondo para tranquilidad de todos. El Gobierno lo nombró y debe defenderlo pero sabe que las denuncias vienen de tiempo atrás, y aún asi, le renovó en el cargo. ¿Por que?. Lo más complejo de este caso es que las acusaciones parten de sus propios compañeros del servicio secreto. Al parecer, nuestro Jefe más distinguido de la Inteligencia Nacional, no se fia ni de su sombra, típico de personas inseguras y desconfiadas. Ante la menor sospecha se sacude al funcionario de turno, destituyéndolo o alejándolo proporcionándole un nuevo destino donde no pueda incordiarlo. Este tipo de conductas suele darse en individuos doctos en el manejo de la demagogia y exigen adhesión inquebrantable, tal como refleja en una frase de uno de sus discursos que textualmente dice: "la lealtad, quizá sea el elemento más importante de todos. De la lealtad, nace todo lo demás, etc.." Posiblemente este feo asunto termine en los tribunales. De cualquier manera, nunca los Servicios de Inteligencia deberían ser noticia por causas de este tipo. Atentamente. Jose-Tomás Cruz Varela
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