Según estaba leyendo el artículo del periodista que cubrió el “evento” y observar las fotos, sentía una vergüenza ajena jamás vivida y me decía aquello de en qué país vivimos o más bien, en qué pueblo. Es más que denigrativo y hasta obsceno utilizar a personas necesitadas que, a cambio de cincuenta euros de alimentos, se les estruje con sendas fotos y entrevistas con fines publicitarios. Esto tiene que ser un espectáculo bochornoso.
Con tal comportamiento, no es de extrañar que se hayan nombrado presidente de la tal astuta “fundación” el alcalde Joaquín Villanova y, como gerente, Luis Bravo. Con esto creo que queda dicho todo.
Me preocupa la ONG que designa las personas que van a recibir esa ayuda de alimentos y que mucho me temo que sea Cáritas. Si fuera así, esta entidad caritativa de la Iglesia no debe convenir en nada con esta tropa canteril por aquello del desprestigio. Bastante daño ha hecho al pueblo, y está haciendo, para vestirse ahora de “fundación” benéfica comprando voluntades a cambio de ayudas sociales limosneras comparando con el daño económico que está haciendo a las arcas municipales por el impago de impuestos.
Por esto, y según leo en el mismo artículo, no me extraña que haya quien piense que el dinero de la “fundación” no está limpio, pues hay incluso ONGs y Asociaciones que se niegan a recibirlo. ¡Normal!
Lucía Flores San Nicolás
|