Un grupo de vecinos tuvo la amabilidad de acompañarnos y de explicarnos los problemas acuciantes que padecen. Entre todo lo que vimos, nos sorprendió amargamente las deficientes infraestructuras en saneamiento urbano de las que disponen, donde existe un tubo de un diámetro no mayor de quince centímetros, que canaliza las aguas residuales a través del arroyo de la Cañada, de todas las urbanizaciones de nueva construcción que han tenido autorización del Ayuntamiento para enganchar sus desagües a esta ridícula canalización de más de 20 años, y a todas luces, una tubería que en su día tenía un descarado carácter provisional. Todas los vecinos que viven por debajo de estás urbanizaciones construidas en la parte alta, padecen el atoramiento y los insoportables olores que esta ridícula canalización produce en épocas de verano, con mayor número de residentes en la zona.
La carencia de asfaltado en las calles, o el mínimo acondicionamiento de las mismas, es de lo más habitual en la zona, pero eso no quita que el Ayuntamiento coloque su placa con el nombre de la vía. Quien lo diría viendo el derroche de dinero en la vía principal avenida que cruza Alhaurín, con innumerables enseres y abalorios para un lucimiento trasnochado y caro.
Lo que se deduce en definitiva, y a la espera de próximas visitas por nuestra parte, es que a la “gaviota” se le olvidó sobrevolar la zona, o lo que es más grave, no se le informó que en ese lugar también viven ciudadanos del mismo pueblo, con los mismo derechos y obligaciones que los que viven junto a los exuberantes palmerales, rotondas y jardines.
Rafa Calasanz Área de Comunicación de UPyD |