Hay que sumar que el pasado 1 de abril, cuando Garoña procedía a arrancar tras la parada de recarga que hizo en marzo, se produjo una explosión y un incendio en un transformador eléctrico de la central. Este suceso se mantuvo en secreto por parte de Nuclenor (la propietaria de Garoña) y se conoció porque Greenpeace y Ecologistas en Acción informaron públicamente de ello unos días más tarde, gracias a las denuncias que les hicieron llegar los vecinos de la zona.
Ante el cúmulo de fallos en la central nuclear de Garoña, conocidos a pesar de los esfuerzos de Nuclenor por ocultarlos, Greenpeace pide al Gobierno socialista, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, que no demore por más tiempo la decisión de cerrar definitivamente la central de Garoña en julio de 2009, cuando acaba su permiso de explotación.
"No hay ningún motivo económico, ni energético, ni medioambiental ni social al que el Gobierno pueda agarrarse para incumplir su compromiso de cerrar inmediatamente y de forma definitiva la obsoleta y peligrosa central nuclear de Garoña", ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña Nuclear de Greenpeace.
El PSOE tiene el compromiso de "sustituir de forma gradual la energía nuclear en España por energías seguras, limpias, y menos costosas, cerrando las centrales nucleares (?) potenciando el ahorro y la eficiencia energética y las energías renovables, la generación distribuida y las redes de transporte y distribución local".
Greenpeace recuerda que la central nuclear de Garoña está totalmente amortizada desde hace años, que su escasa producción eléctrica está sobradamente compensada por el incremento anual de la electricidad renovable, que es una instalación obsoleta (fue inaugurada en 1971) aquejada de graves problemas de seguridad (serios problemas de agrietamiento por corrosión), y que el rechazo social que genera es manifiesto. |