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En el fallecimiento de Noelia de Santa Amalia
| | Isabel Cueto. 22.09.05 | | Queridos compañeros de Alhaurín.com, cuando recibo la noticia del fallecimiento de un familiar me planteo muchas preguntas y, sin duda, la idea que con más ímpetu irrumpe en mi cabeza es el paso inexorable del tiempo. Noelia nos ha dejado de manera obligada pero es que con ella se han ido muchas ilusiones de nuestra generación. La célebre frase: “Juventud, divino tesoro”, ya no tiene mucho sentido. Quizás sería mejor decir: “Salud, divino tesoro”. La muerte no entiende ni de juventud, ni de tesoros, ni de hijos que se quedan sin su madre, ni de una madre que se queda sin su hija, la muerte no entiende de nada. Ella llega, da el zarpazo y aquí nos deja sin palabras.
| Después de todo lo ocurrido, me quedo con la esencia de Noelia, su optimismo, su alegría y su sonrisa. Muchos recuerdos para compartir, muchas imágenes mentales que aparecen continuamente; recuerdo que un buen día llegó a casa y estábamos toda la familia, yo estaba en la cocina y entró de repente. Su frase fue: ¡¡Familia, que me casooooooooo!! Nos quedamos de una piedra. Ella era así, imprevisible y decidida. De la misma manera que llegó ese día la noticia de su casamiento, llegó el pasado 16 de septiembre la noticia de su despedida, de repente.
Ella ha sido una gran maestra en la asignatura de “la vida”, esa que no viene en ningún libro y que no te la pueden enseñar porque de nada te sirve.
Decidiste tener tu hijo a pesar de que tu enfermedad podía empeorar. ¿Quién ofrece hoy su vida para que nazca otra? ¡Qué valiente fuiste, joder! Tu historia será difícil de olvidar. Tu historia es de esas historias que perduran con el paso del tiempo, de ese tiempo que tanto miedo nos da. Descansa en Paz.
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