Según parece, con el expresidente dela Junta de Andalucia. Manuel Chaves, rompiendo la tradición, no se le van a conceder (o respetar), los cien dias de confianza que se otorgan a los cargos recien nombrados para valorar y criticar su gestión en el nuevo puesto. Transcurridas dos semanas, ya le han adjudicado el título de "Vicepresidente florero". Dicho apodo, ganado a pulso, se debe a su primera intervención en el Senado cuando fué Elena Salgado (vicepresidente segunda), la que respondió a una pregunta del PP, dirigida a Chaves, sobre financiación autonómica, tarea que se supone corresponde totalmente al area de responsabilidades de su cargo. El limitado Chaves, en plan jocoso, se limitó a admitir que su colega "es la que conrola la pela", razón por la cual el converso Montilla, Presidente de la Generalidad, manifestó negarse a admitir a Chaves como interlocutor válido. No está nada mal para empezar... |
Calificar de "pobre" la herencia legada a Andalucía por este personaje, es tratar con demasiada ecuanimidad toda su trayectoria en la administración desde que fué nombrado ministro de Trabajo de nefasto recuerdo. El estado de la Comunidad analizado en cifras, porcentajes y puestos puede juzgarlo cualquiera. Ni queriendo se puede hacer peor: 27% de paro, nivel de enseñanza por los suelos (Informe Pisa), mayor número de funcionarios por habitante, termendo deficit en empresas públicas, TV endeudada hasta el cuello y escandalosamente politizada, etc, etc.
Posicionar a Andalucia en la cola del subdesarrollo político, social, económico y cultural a nivel de regiones europeas, no procede ser premiado con una vicepresidencia y mucho menos teniendo que inventarla para ser ocupada por el ex-virrey andaluz que no sabe como vestir el cargo. Chaves se empecinaba en continuar al frente de la Junta de Andalucia cuando ya era imposible ante la plausible victoria de Javier Arenas (PP). El no poder ocupar los 300 metros o más, como vivienda particular, con marmol de carrara y en el Palacio de San Telmo, toda una frustración. Terminará, y no muy tarde, arrastrando cadenas y vagando por los pasillos del ministerio. Lo suyo, al final, es "como un viaje a ninguna parte".
Esperemos que su digital sucesor, Griñan, más culto y comedido, ponga coto a esa cadena de absurdos despilfarros, característicos de ciertos gobiernos autonómicos incapaces de renunciar a lujos, suntuosidades y caprichos. El abuso de los amiguetes asesores y las mariscadas con escoltas en la puerta ya no están bien vistas; dan asco.
Ya va siendo hora de ceder en importancia a problemas de política interior y exterior para volcarse en frenar el azote inexorable del paro. Nuestro desastre actual es social y humano. Si se cumple el pronóstico del Banco de España sobre los 4,5 millones de desempleados en el año 2010, nuestra situación adquirirá tintes de autentica tragedia.
Atentamente. Jose-Tomás Cruz Varela
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