En estos tiempos tan desagradables que estamos atravesando, con un sistema económico paralizado y con pocos síntomas de recuperación a corto plazo, asistimos a la perversa actuación de nuestros gobernantes, tanto estatales como locales, con el único objetivo de mantener su status social dentro de una sociedad alarmada y preocupada por su futuro. En el último año hemos constatado una serie de decisiones políticas -no es lo mismo que gubernamentales-, por parte de los que ostentan el poder emanado del pueblo, donde lo último que se buscaba era la reactivación económica del país, con un descarado tufo clientelar e irresponsable, beneficiando a ciertos colectivos u ofreciendo limosnas a capas medias de la sociedad.
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Entre estas decisiones podríamos enumerar bastantes, pero las que más me han hecho reflexionar por la perversidad del fin, a nivel estatal, destacaría dos: La “devolución” de los 400 € y el incremento del 3,5% de subida a los funcionarios del estado en los presupuestos de 2009 – de la función autonómica y local hace ya tiempo que perdimos la cuenta-. Y me explico. Me imagino que este asunto me acarreará ciertas enemistades, pero me gustaría que dicha reflexión no sea tomada como un ataque al cuerpo funcionarial, el cual respeto, y en muchos casos admiro. Cuando un gobierno es capaz de declarar en multitud de ocasiones, que los tiempos que corren son difíciles, tras mantener lo contrario pocos meses atrás. Cuando nos plantean que debemos hacer un esfuerzo de sacrifico y ajuste, cuando comprobamos que hay empresas en las que sus trabajadores aceptarían un mantenimiento o reducción de su sueldo para mantener sus puestos de trabajo, es inaceptable que el gobierno en sus presupue! stos de 2009 conceda una subida, desproporcionada para estos tiempos, a unos trabajadores que al menos tienen asegurado su trabajo con cargo al bolsillo de todos. Perdonen que les diga, pero esto solo tiene un nombre: clientelismo. En el asunto de los 400€ no me voy ni a parar, el descaro e inutilidad del plan en este caso para la compra de voluntades, es extremo.
La reciente constitución de la “Fundación” de las canteras en nuestro pueblo, y tras la lectura de sus fines, que amablemente su gerente nos hizo llegar, tiene también cierto olor desagradable, a no ser que el tiempo diga lo contrario. Que una Fundación “privada”, con aportación municipal y presidida por nuestro Alcalde, aporte unas cantidades para subvenciones, que antes concedía el Ayuntamiento, y con la obligación por parte del “agraciado” de solicitar las mismas a éste patronato, resulta cuanto menos sospechoso de perseguir fines clientelares. Una Fundación de este tipo, si no quiere caer en ese desagradable fin, debe ocupar espacios donde el Ayuntamiento no llegue, actuando directa y únicamente sobre temas relacionados con el Medioambiente, como es su proclama y no, como es el caso, de suplantar al consistorio en similares objetivos y mismos fines. Quizás en mi anterior artículo pude desbarrar un poco, así que el paso del tiempo dará o quitará razones. |