La decisión tomada el domingo dia 30 sobre la intervención de la Caja Castilla-La Mancha por parte del Gobierno, algo inédito desde 1993 con Banesto, ha caido como un jarro de agua fria, que viene a sembrar de dudas, preocupaciones y desconfianzas sobre el maltrecho panorama financiero español por más que se haya insistido en su fortaleza y declarar ser el "mejor del mundo".
El miedo es libre, y la tardanza en haber tomado la decisión de intervención, lo único que han logrado es incidir en la mermada confianza de inversores, ahorradores y ciudadanos nacionales y extranjeros.
Pedro Solbes aseguraba que la CCM no sufre ningún "agujero financiero" que pueda comprometer su solvencia. Pura y vulgar baladronadada por ignorarse, entre otras cuestiones, hasta donde llegará la retirada de fondos por parte de los clientes de la mencionada Caja.
El fracaso de la operación de fusión con Unicaja, consistía solo en una maniobra dilatoria tratando de salvar "in extremis" a la CCM, toda una "crónica de muerte anunciada", ya que de sobra era sabido que al Estado no le quedaba más remedio que utilizar la intervención para garantizar el futuro dela entidad castellano-manchega, los ahorros de sus depositantes y el mantenimiento de sus casi 3.000 puestos de trabajo.
El haber seguido insistiendo en la fusión de CCM con Unicaja, podría haber supuesto el arrastrar a la entidad andaluza a enrolarse y aventurarse en una peligrosa y procelosa situación económica.
Tal como se estan desarrollando los acontecimientos, el Ejecutivo tiene un dura tarea por delante, tendente a recuperar la confianza de clientes y acreedores de la entidad intervenida y depurar todas las posibles responsabilidades de los directivos destituidos comenzando por Hernandez Moltó y no quedándose en meros ceses si en efecto queda demostrado que se han cometido irregularidades de las cuales habrán de responder.
La verdad de la historia es que el PSOE y la Junta de Andalucia pretendieron tapar las verguenzas de la desatrosa gestión de la CCM, mediante la fusión con Unicaja, pero la estrategia era tan burda que resultaba inaplicable e inexplicable para los malagueños.
Conviene recordar que a finales de febrero, Brauli Medel, presidente de Unicaja y Hdez Moltó, ex-diputado socialista y presidente de la caja Castilla-La Mancha, autorizaban las conversaciones entre ambas cajas sobre la ahora fracasada fusión. Ya en aquellos momentos existia un claro objetivo politico consistente en salvar el prestigio de una caja dirigida por un socialista y radicada en una Comunidad gobernada igualmente por el PSOE pero en el fondo, todos sabian que la "Operacion Rescate" era un fracaso como ha quedado perfectamente demostrado...
Atentamente Jose-Tomas Cruz Varela |