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Toma de decisiones en tiempos de crisis
Conferencia de Eduardo Punset

Adriana Ruiz Díaz. 29.03.09 

En la tarde del viernes 27 asistimos a una conferencia de Eduardo Punset en el palacio de exposiciones de Málaga. Merece la pena que compartamos esta experiencia y para aquellos de ustedes que estén interesados, en lugar de hacer un resumen con mis conclusiones, haré una exposición de la conferencia a través de las notas que fui tomando, de manera, que cada uno pueda elaborar las suyas propias. Faltará sin duda la impronta de Punset, sus momentos divertidos y su cercanía. Prácticamente todo lo demás está recogido en el texto.

La sala estaba llena de estudiantes universitarios, los que tenía a mi alrededor ni siquiera sabían quién era Punset: “A mí este tío no me suena de na” “Hay  que ver el peñazo (emplearon otra palabra) de tener que aguantar al plasta este ahora”… No me cabe duda de que habría otros verdaderamente interesados y que no estaban allí por el punto adicional que pudieran obtener en sus calificaciones. De cualquier manera, ese punto adicional les obligaba a escuchar una interesante conferencia; algo de sus palabras terminaría siendo registrado por sus cerebros. Esta actitud de los jóvenes da una pauta de nuestro funcionamiento cerebral que sólo responde ante el placer inmediato o ante el peligro inminente, lo demás es, pura abstracción, en la que no se involucra demasiado porque no tiene para él ningún interés como veremos a continuación. Hay que hilar muy fino con la sensibilidad de un ser humano para que sus intereses logren entrar en el campo de las recompensas menos inmediatas y más sutiles, como la belleza, el enriquecimiento personal y las compensaciones a largo plazo que conlleva el aprendizaje. Aunque Punset mantenía, que cada día había que DESAPRENDER alguna tontería de las muchas que nos han enseñado. Se refería, a la multitud de creencias y emociones que nos condicionan y manejan. En realidad toda crisis es una gran oportunidad para el cambio.

La conferencia la presentó el presidente de la Diputación y como no suele haber ningún interés en las palabras “políticas” de un político obviaremos su  contenido, no sin agradecerle el esfuerzo de haber traído al ponente. A continuación habló brevemente la vicepresidenta de la Facultad de Económicas y Ciencias empresariales, muy agradablemente atenta con el conferenciante. Citó una frase de los socialdemócratas alemanes después de la Segunda Guerra Mundial en relación a la crisis actual:

“Hay que darle órdenes al curso de la historia que la historia terminará cambiando su curso”.

A continuación el señor D. Eduard Punset comenzó la conferencia diciendo que en contra de su costumbre había terminado por aceptar el título de la conferencia “Toma de decisiones en tiempos de crisis”
 como si hubiera tiempos que no son de crisis, añadió. Decidir es un camino que la vida nos exige a diario y no sólo cuando nos enfrentamos a una crisis. Una crisis según las palabras de Punset, era obligarle al cerebro a cambiar de costumbres y opiniones, algo que verdaderamente odia hacer. En realidad esperamos que alguien, los políticos, los economistas, los teóricos, nos den una solución y una respuesta rápida para salir de las crisis y éstos se atreven a darla, yo les pido a ustedes ¡QUE NO LES ESCUCHEN! ¡NO LES HAGAN CASO! igual que no pudimos preveer esta crisis tampoco conocemos su solución.

La herramienta que tenemos para averiguar que va a pasar con esta crisis es el cerebro, y éste, para preveer el futuro, lo único que hace es fijarse en situaciones del pasado. Cierren ustedes los ojos e imagínense la cama en la que durmieron hace dos años, ahora imagínense la cama en la que dormirán dentro de cinco años, abran los ojos, no se esfuercen más, seguro que han imaginado la misma cama… Es así como funciona nuestro cerebro, busca en el pasado lo que va a pasar en el futuro.

Yo le pregunto a mis amigos los científicos, si el cerebro que está en la más completa oscuridad y al que le llegan estímulos procedentes de nuestros sentidos físicos, imágenes al revés y otros mensajes exteriores poco fiables con los que tiene que formar un mapa de la realidad, de la naturaleza que le rodea y de las características del entorno; es la herramienta más sofisticada del universo, o por el contrario, es un subproducto imperfecto de la evolución, con muchos fallos y que funciona muy mal… y me contestan invariablemente que lo están estudiando pero que aún no lo saben. Pero saben que el cerebro, en la más completa oscuridad, interpreta muy mal el mundo que nos rodea.

Si por ejemplo encontramos a un científico o a un estudiante, resolviendo un complicadísimo problema matemático, el cerebro no está utilizando ni siquiera ese diez por ciento que nos gusta pensar que utilizamos, en realidad el cerebro, se ha comprobado en esos casos, que tiene un gasto mínimo de energía y que ni siquiera está allí, porque para él esto carece absolutamente de interés. El aprendizaje de este tipo, cuenta con la abierta oposición y resistencia de nuestro cerebro que quiere estar en otras cosas. En la resolución de un problema matemático no cuenta con un beneficio y placer inmediatos, ni con la alerta máxima que produce una situación de peligro. Hay que ser muy hábiles en la gestión emocional para despertar su curiosidad.

 El cerebro se pasa el tiempo elucubrando el futuro para evitar tener que cambiar. Cualquier cambio que nos obligue a replantearnos la situación y cambiar de opinión, es lo más duro y traumático que nos puede ocurrir. Sin embargo la adaptación al cambio, es un síntoma de inteligencia y un mecanismo de evolución.

No tenemos herramientas para predecir el futuro, la idea del futuro se construye sobre lo que ocurrió en el pasado; buscamos en los archivos de la memoria y en función de este repaso histórico decidimos qué va a ocurrir. Todo cuanto elucubra el cerebro para el futuro es un subproducto del pasado y por lo tanto un mecanismo erróneo, porque ha cambiado tanto el mundo, tan deprisa y en tan pocos años, que no tenemos otras referencias históricas en las que podamos fijarnos.

Punset pasó a contarnos las características de la crisis en nuestro país:
1. El país más endeudado de Europa.
2. La caída del ladrillo por una falta de diversificación en el impulso económico. (No hay una variedad en la crisis ni más puntos donde elaborar estrategias)
3. La singularidad de que España ha estado viviendo en el milagro económico. Somos el único país del mundo, que junto a Corea del sur, ha pasado en una sola generación de una economía agraria casi neolítica, a una sociedad moderna con ordenadores y satélites espaciales. La misma generación que llevaba albarcas (Punset cuenta que las llevó porque en el pueblo que él vivía era lo común) ahora puede comprarse lujosos zapatos de marca de la 5ª Avenida de Nueva York. Lo difícil es aceptar que no vivimos en ese permanente milagro económico y que no vamos a poder continuar haciendo lo mismo que antes, que es lo que todos queremos, volver a la situación anterior y que nada cambie. Esto es lo difícil, y que ustedes se den cuenta de ello sin una gran dosis de frustración. Cuando iba a Seattle a ver a mis amigos científicos, resultaba evidente que la gente vivía con mayor sencillez que cualquier español medio.

SOLUCIONES:
1. Es el momento de preguntarse ¿Me puedo fiar de alguien? No hay tecnología para ello y habremos de fiarnos, no de lo que diga nadie, sino de nuestra INTUICIÓN.
2. Hay que elaborar estrategias de compromiso, no puedes querer hacer todo a la vez, hay que concentrarse para obtener resultados. Para realizar una innovación o proyecto, para realizar cualquier sueño, no sólo cuenta el coeficiente intelectual, sino que nadie  podrá ahorraros las 10.000 horas de trabajo que hay detrás de semejante logro. Ejemplos: Bill Gates o Pau Gasol, detrás de su éxito había 10.000 horas de esfuerzo.
3. Entrenarnos en el manejo de las emociones, algo que tendríamos que haber aprendido entre los cero y los seis años. Tiempo en el que el niño necesita verse rodeado de un amor incondicional sin miedo al abandono, ello hará que desarrolle su autoestima y el interés por los demás y que tenga una buena base donde asentar su propia gestión emocional, algo absolutamente fundamental. Es imposible que cuando ya estás en un estado de ánimo te puedan hacer bajar del caballo y pensar en su antítesis. El desprecio es lo peor que le podemos  hacer a otro ser humano, con el desprecio lo anulamos por completo a él y a todas sus posibilidades de desarrollo. En nuestra memoria ancestral significaba la desaparición y la muerte. Si te despreciaban te echaban de la cueva, nadie te daba de comer y te terminaban comiendo las leonas.

Punset nos habló de la tragedia de la intuición cuando lo que intuimos no se puede demostrar. Nos contó cómo un médico húngaro, Ignacio Felipe Semmelweis descubrió las fiebres puerperales veinte años antes que Pasteur, pero aún no se habían descubierto los microbios como agentes patógenos e infecciosos. Él sólo tenía una observación y una intuición que no podía demostrar. Se puso en contra de toda la comunidad científica de su época y terminó muriendo loco en un hospital psiquiátrico.

 La razón es imprescindible y muy valiosa cuando tienes suficientes elementos de juicio a tu alcance. Cuando no los tienes, la razón no sirve de nada y es el momento de escuchar y no ponerle obstáculos a la intuición, pues es la que resuelve mejor. Siguiendo esta estrategia están desarrollándose las experiencias y los avances más punteros de investigación neurológica en la actualidad. La intuición es una fuente válida de conocimiento cuando te falta información, sumérgete en ella y sumérgete en las actividades que crees que mejor van a desarrollar tus cualidades internas, elegid el trabajo con el que creáis que vais a poder gestionar mejor vuestra vida.

Yo tengo la intuición, terminó diciendo el señor Punset, de que va a pasar algo similar a lo que ocurrió hace 2.000 millones de años con los organismos heterótrofos, estos organismos caníbales que depredaban a otros, habían agotado sus recursos y ya no había nada que comer, se enfrentaban a la más completa extinción de la vida que se hubiera podido preveer. Entonces la cianobacterias desarrollaron una estrategia para vivir de la luz e inventaron la colaboración y la fotosíntesis. Vamos a recordar ahora lo que aprendieron las cianobacterias, la manera de sobrevivir ya no será el modelo de competir y depredar, sino el de colaborar, compartir y cuidar. Es un modelo único y con precedentes, tendente a la estrategia del amor como viaje a la supervivencia y a la felicidad.

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