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Los condones del Papa | | Juan Manuel Mancebo Fuertes. 18.03.09 | | Benedicto XVI acaba de declarar en su primera visita al continente africano que los preservativos, lejos de ser la principal arma en la lucha contra el SIDA, contribuyen a expandir la enfermedad. Diariamente el SIDA mata a 6.000 personas en este continente, y los principales organismos internacionales, asociaciones medicas y humanitarias, comparten la postura de la ONU que determina de forma categórica, que "Evidencias concluyentes de extensas investigaciones demuestran que el uso correcto del condón cada vez que se practica el sexo reduce de forma significativa el riesgo de transmisión del VIH".
| Conclusion preliminar: La iglesia católica, a través de su máximo representante, demuestra una vez más que vive de espaldas a la sociedad, a la ciencia y a la razón.
Por respeto a los 33 millones de personas afectados en el mundo, 23 de ellos en el África subsahariana, donde el SIDA es la principal causa de muerte, sobre todo entre los niños, debemos mandar un claro mensaje a esta organización que sigue haciendo su negocio desde la doble moral, inculcando el complejo de culpa y los miedos a lo largo del mundo, y creyéndose únicos poseedores de la verdad, condenando y marginando a los que no piensan como ellos, ademas de encubrir a los que en sus propias filas abusan de menores, probablemente sin incumplir las órdenes del Papa, en cuanto al uso de preservativos.
Ese mensaje, debe ser explícito y contundente, exigiendoles que si bien tienen el derecho de dirigirse a los que quieran creer en sus ideas, no pueden interferir en las vidas de los que no comparten su fe.
Y ese mensaje, debe partir de las instituciones, que en un país como el nuestro, “aconfesional” se supone, continua otorgando privilegios a esta organización arcaica, machista, homófoba y dogmática.
Más allá de los privilegios en cuanto a financiación, convenios con el estado y su participacion en actos públicos, como por ejemplo cuando los ministros prometen su cargo, que situan a la iglesia católica muy por delante de cualquier otra confesión religiosa en nuestro país, resulta especialmente incomprensible que se siga permitiendo el adoctrinamiento en las escuelas públicas a través de la asignatura de religión.
Y no me refiero a los 2.500.000 de alumnos que estudian en centros concertados de ideario religioso, gestionados por la iglesia, aunque financiados por el estado. La realidad es que sus padres han decidido que estudien en estos centros y no debe importarles si sus profesores les cuentan que los preservativos no previenen el sida, o si les convencen de que la homosexualidad es una “desviación”.
Lo que es más grave es que en los 17.000 centros públicos de nuestro país, se imparta la asignatura de religión, con profesores elegidos por la iglesia y pagados por todos nosotros.
Parece claro que todos tenemos derechos a seguir la religión o las creencias que deseemos, pero el Estado está obligado a ser neutral, por lo que no debe promover ni apoyar ninguna convicción en particular. Y lo hace, al apoyar a la iglesia católica en su principal objetivo de captación, y al marginar a los que deciden no recibir este adoctrinamiento desde que empiezan a acudir a las clases de educación infantil, separándolos de sus compañeros cuando en sus aulas entran los profesores de religión.
No es lógico que en unas asignaturas se enseñen los principios de la ciencia, y en otra se otorgue valor a la existencia de mitos, milagros y santos sin ninguna base científica de realidad. ¿Por qué no existen asignaturas de Astrología o Espiritismo en nuestras escuelas? En el fondo tienen la misma carencia de base científica que algunas de las ideas transmitidas por la religion, cuando por ejemplo nos hablan de resurrecciones o levitaciones milagrosas que desafían las leyes de la física. Cómo podemos explicar a nuestros hijos que las hazañas de Spiderman o cualquier otro superhéroe no son reales, si en clase les hacen creer milagros y mitos sobrenaturales.
No es logico que se intente educar a nuestros hijos con principios de igualdad y respeto y que desde la asignatura de religion les cuenten que los homosexuales no tienen derecho a casarse o a adoptar niños, o que las mujeres no tienen derecho a abortar.
No es lógico que intentemos fomentar entre nuestros jóvenes el comportamiento responsable con respecto a su sexualidad, por ejemplo a traves del uso de preservativos, y desde la asignatura de religión les digan que su impulso natural es pecado y que las precauciones sanitarias son innecesarias, además de inculcarles más miedo por una teta o un culo que por falsas teorías acerca del origen de la vida.
En resumen, no es lógico que se adoctrine a los más indefensos en ideas tan contrarias a los principios democráticos y a la razón otorgando a la iglesia católica un trato de favor y unos privilegios que pagamos entre todos.
Lo facil será responder a estas ideas, argumentando que la asistencia a la asignatura de religión católica es voluntaria.
La realidad es que en los colegios públicos de nuestros niños se segrega y aparta del grupo a los niños según sus creencias religiosas o ateas, varias veces por semana, cambiando de clase y profesor a los musulmanes, judíos o a los que simplente no tienen decidido aun sus creencias religiosas.
La religion católica hace bien a mucha gente, y sin duda es el canal de buenas obras y actos de solidaridad con los demás, pero también ha sido y sigue siendo motor de irracionalidad, sufrimiento e injusticias a lo largo del mundo. Por tanto la pertenencia a esta organización debe ser voluntaria, y libre decisión de los adultos, no producto de un adoctrinamiento religioso infantil.
Conclusion definitiva: Dios en la casa de quien quiera pero fuera de las escuelas. Juan Manuel Mancebo Fuertes marzo 2mil9
jmanceb@gmail.com
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