La semana pasada, en “La noche temática” de TVE 2, dieron un reportaje sobre todo aquello que se estila hoy en la industria de la moda, la cosmética, el erotismo y el cine. El reportaje mostraba que fotografías naturales no vemos ya ninguna, esos atractivos seres perfectos, no existen en realidad. Son todas imágenes retocadas, casi reinventadas, por la magia del fotoshop que nada tienen que ver con los hombres, y sobre todo mujeres, que somos o que nos encontramos por la calle, y muy poco, con sus modelos originales.
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Algo que me sorprendió, fue como en la actualidad las revistas del estilo Play Boy, Penthouse etc, han puesto de moda una mujer sin sexo. Con las técnicas del fotoshop, prácticamente los genitales quedan borrados. Aquellas mujeres recordaban a las antiguas muñecas de plástico sin sexo. Y como todo lo que la publicidad crea, crea la necesidad, aparecía un médico, aprendiz de doctor Menguele, que hacía la citada operación de extirpación de todo “lo feo que sobraba” en los genitales de una mujer por tan sólo 4.000 dólares y que se estaba forrando. Una chica de quince años era sometida a esta operación. Según su madre su hija era “anormal para estos tiempos que corren”. Aquella chiquilla no tenía nada de anormal de entrar en el quirófano, pero sí unos genitales mutilados y menos sensibles después de salir.
Esto no sucede en EEUU, esta misma técnica de remodelación de la vulva y labios menores la ofrecen los cirujanos plásticos aquí en Málaga y en cualquier parte.
Lo más bonito de los genitales femeninos, masculinos, o de los pechos de las mujeres, es precisamente que siendo básicamente lo mismo y cumpliendo la misma función, son todos diferentes. El modelo de mujer con globos de silicona, pubis lampiño y sin labios menores es el modelo de una muñeca inflable. Los hombres que quieran una así no tienen más que ir a un sex-shop y comprársela y que la comida se la hagan ellos o su madre ¡Que vida tan feliz! Sin problemas de divorcio, ni complicaciones. ¿Nos estamos volviendo locos?
Que gran negocio el de crear seres insatisfechos con necesidades que no tienen, y una sociedad donde se persigue la eterna juventud y la perfección de la imagen según un modelo irreal e inventado al que pretenden que nos parezcamos.
En cuanto al tiempo y las huellas que deja en nosotros su paso, si mil veces volviéramos atrás, mil veces volveríamos a pasar por debajo de ese mismo tiempo. Los rostros sin marcas ni huellas de fatiga resultan deliciosos (el de un bebé también y nadie quiere ser un bebé). Si el merecer el amor y la aceptación depende de la perfección y de los estereotipos, que es finalmente lo que nos preocupa, (gustar a los otros) muy superficiales tienen que ser esos otros y muy poco merecerán la pena.
Cada ser humano, cada hombre y cada mujer, es poseedor de una extraordinaria belleza, sólo hacen falta ojos, sentimiento y pasión capaces de descubrirla y autenticidad para intentarlo. Cada cuerpo sano es perfecto y en él no sobra ni falta nada. Si algo falta son tornillos en la cabeza. |