Hay un muy buen ejercicio para saber hacía donde nos vamos: mirar el ejemplo del país que ha sufrido una burbuja inmobiliaria similar a la actual en EEUU-UK-Irlanda y España. Siempre que se mire con cierta perspectiva: España no tiene a las Sony, Toyota, Honda, Mitsubishi, etc. con una densidad de población de 336 hab/km2 (frente a los 91,4 hab/km2 de España). Si buscáis por portales inmobiliarios de Japón, un piso en Tokio viene a costar lo que uno en Málaga con adosados desde 300 mil euros al cambio hasta pisazos de unos cuantos millones (por pedir que no quede). |
La clave de esos precios es que tras la depreciación continua del precio de las casas, y aun habiendo demanda en cantidad y en cierta forma solvente, los bancos no dan dinero que no sepan con seguridad que va a ser devueltos. Frente al mito de las hipotecas de 100 años que nos querían vender, esto era así a medias porque los bancos no prestan dinero por lo que tu puedes pagar al mes (como aquí se hacía) sino en relación a cuantos años de sueldo te supone la deuda y si pasas este test ya lo financias como quieras.
En Japón los precios no han seguido subiendo, porque los bancos no dan créditos más de lo necesario, la gente no puede comprar lo que quiere, si no lo que puede pagar, y así andan viviendo de alquiler, ahorrando, y comprando la casa de su vejez (como en Europa).
En España hemos crecido con los ejemplos del Japon post-burbuja, esos pisos-zulo, esas lavadoras-dormitorio pero no nos lo han explicado bien, nos dicen que la vivienda en Japón es tan cara que no tienen mas remedio que alquilar esas lavadoras para dormir, y no es cierto del todo. La gente que alquila esos zulos, lo hace entre semana, porque YA pagan la hipoteca de su piso sobrevalorado a las afueras de la ciudad, que no pueden permitirse echar 1h30-2h diarias de ir y volver al trabajo y alquilan esos dormitorios para entre semana. Son los atrapados por sus hipotecas, hipotecas sobre pisos que no valen lo que pagaron por ellos, y que vendiéndolos a precio de mercado hoy, no lograrían cancelar la deuda pendiente con el Banco (venderían y seguirían debiendo dinero).
Por supuesto hay gente como los divorciados, y jubilados, que al final por la pérdida de poder adquisitivo están fuera de la sociedad y se ven obligados a usar este tipo de dormitorios tienen trabajo (no tienen que irse a la calle) y su sociedad no asimila el fracaso de volver a casa de sus padres, o al menos no tan fácilmente.
Viendo este ejemplo, y trasladándolo a 20 años vista podemos hacernos una idea de que nos puede pasar a nosotros. |