He leído estos días varios artículos algunos de forma directa y otros de forma indirecta valorando los resultados obtenidos y méritos alcanzados por los equipos de fútbol, tanto de la Escuela de Fútbol como en el Alhaurín de la Torre C.F. Mi hijo actualmente milita en primera juvenil del Alhaurín de la Torre C.F. , en años anteriores ha pertenecido a la Escuela. Desde aquí solo quiero aportar que cada cual tiene una filosofía diferente de entender el fútbol, las cuales respeto pero que a veces no comparto. |
La escuela pretende o por lo menos lo intenta, es que todos los niños jueguen al fútbol independientemente de la situación en la que se encuentre en la clasificación de sus correspondientes ligas, unos más y otros menos tiempo pero con un grado de equidad entre todos sus jugadores sin importarles ni la clasificación ni el resultado final del partido. Con ello lo que se consigue es mantener vivo a un grupo de chavales y hacerles ver a cada uno de ellos que nadie es imprescindible en el equipo. Por supuesto que habrá entrenadores en la Escuela que tenga su once ideal y de ahí no hay quien los muevan. Mal hecho por su parte porque los chavales a esa edad lo único que quieren es jugar al fútbol independientemente de que lo haga mejor o peor que su compañero.
Sin embargo en el Alhaurín de la Torre C.F., y hablo por la parte que me toca, he observado y así se lo he comentado varias veces a Carrete en persona, que no se puede mantener ilusionados a un grupo de veinte chavales toda un temporada jugando siempre los mismos. Estoy de acuerdo que el equipo tiene que mantener una base de jugadores en el campo que son los que más destacan, pero al resto se le debe de ir rotando y dándoles minutos. Al final con esta teoría lo único que se consigue es que el jugador se aburra y deje de asistir a los entrenamientos y a los partidos, al final todos dicen que para que voy a ir a entrenar si siempre "pone " a los mismos. La competitividad de un equipo, desde mi punto de vista, no puede estar reñida con la ilusión de los chavales en esas categorías, ellos lo único que desean, a veces más que a los libros, es jugar al fútbol o a cualquier otro deporte.
En cuanto a la labor de ambas directivas todo será mejorable pero desde aquí tengo que reconocer que es un trabajo arduo y que lleva mucho tiempo la organización de toda una temporada y de un Club. Labor que muchas veces no se ve compensada por los sinsabores que a veces se encuentran en su camino.
Del mismo modo hacer un llamamiento, si se me permite, para que apartemos las envidias que puedan existir por el bien de nuestros hijos , de que si va el primero o el último en la clasificación. Lo importante de todo esto es que nuestros hijos practiquen el deporte que les gusta y disfruten con lo que hacen, aunque a veces no se sientan valorados por los que los dirigen. Pedro Donaire |