Para los expertos en temas cardiacos, el anuncio de la separación oficial del ex-alcalde y la tonadillera era "jugada cantada". Por lo visto la Pantoja ya no sentía mariposas en el estómago ni por San Valentín cuando aparecia su Romeo. Incluso, los más versados en los detalles de rupturas entre famosos, han llegado a comentar que no podia soportar las manias de Julian, entre las cuales destacaba la de subirse el talle de los pantalones hasta el cuello. La cantante, para mas inri, acusa a su trasnochado galan de mentiroso y según dicen, con los engaños no traga. |
Para Julian, lo ocurrido, no tenia que ser ninguna sorpresa. Los que le quieren bien ya se lo habían advertido puesto que nada tenia que ofrecer y si, algún problema que otro. En definitiva, el idilio, tal como era de esperar saltó por los aires. Demasiado duró....Otros, culpan sus desastres al abandono de su profesión (hosteleria) y meterse a político con lo peligrosa y complicada que está hoy la "cosa publica". Ella, la reinona de la copla, pase lo que pase sigue con sus galas y lo hace bien.
Lo que resulta discriminatorio es que al peculiar ex-alcalde el juez le incaute el dinero cobrado por las entrevistas concedidas a Telecinco y Julieta (La Pantoja) le venda a una revista, algo tan intimo y tierno como son los sentimientos por lo que cobrará un pastón que no compartirá con Julian. No es justo que, habiendole querido con locura y afirmando que por la separación "le duele todo" al Cachuli lo deje en pelotas (economicamente hablando) cuando el se gastó una fortuna (del dinero de los contribuyentes) para que no le faltase de nada...
Para colmo de males, el anuncio de la triste noticia, ha coincidido con otra nueva sentencia condenando a Julian al pago nada menos que de 50,7 millones de euros. Ya se sabe..cuando las cosas se complican...Continuará...
Atentamente
Jose-Tomás Cruz Varela
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