He estado pensando si merecía la pena responder a su crítica hacia mi persona o dejarlo ir, porque su escrito le define por sí solo. Al final he decidido escribir unas líneas, más para mi desahogo que para rebatir sus “iluminadas” ideas sobre lo que debe ser un político. Pero le recuerdo que todos somos políticos en mayor o menor medida, en tanto en cuanto debemos elegir cada cierto tiempo a nuestros representantes y por lo tanto compartimos ese debate por el bien de nuestra sociedad, aunque en nuestro caso aún nos queda mucho camino por recorrer para llegar al nivel de compromiso de nuestros vecinos europeos. La diferencia está en el que vive de ella (profesional) o el que la ejerce por vocación.
|
Otra cosa es el grado, capacidad o ganas que cada persona tenga para involucrarse en esa tarea, y eso no es óbice para que puedan aportar ideas o propuestas (aunque sean “guay”), que puedan ser, o no ser, compartidas por la ciudadanía. En mi caso estaré, propondré mis ideas e invertiré el tiempo que pueda, cuando, donde y como quiera. Y por último decirle que no hace falta ir a Estado Unidos, o ver una película yanqui, para que nos cuenten historias sobre grandes políticos que han dado su vida por defender unas ideas en los setenta. En España, en la actualidad, y en Andalucía sin ir más lejos, tenemos muchos ejemplos de políticos asesinados o amenazados por defender sus ideales democráticos, o simplemente, La Libertad. Pero quizás estas historias no sean rentables para el cine de nuestro país. Para la próxima vez le recomiendo que rebata las ideas, en las que no esté de acuerdo, con argumentos, antes que intentar menospreciar la opinión de otros, que por desgracia no llegan alnivel irónico e intelectual de su persona.
Un saludo Rafa Gómez |