Esta mañana ha tenido lugar en el Centro Cultural Vicente Aleixandre la clausura oficial del curso de formación del periodo de prácticas de acceso al Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias, que se ha desarrollado durante un mes en las instalaciones del Centro Municipal de FPO Jabalcuza. Los 101 alumnos, de la Promoción de 2008, han recibido sus diplomas de aptos y en el plazo de diez días se incorporarán a sus respectivos centros penitenciarios, donde ocuparán plaza de funcionario de carrera en abril.
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El acto ha contado con la presencia del director del Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre, Antonio Guerrero; el alcalde, Joaquín Villanova, y casi la totalidad de la Corporación Municipal; el fiscal de Medio Ambiente de la Audiencia Provincial, Francisco Montijano, quien ofreció una breve conferencia de clausura; además de representantes del Colegio de Abogados, los sindicatos de prisiones y el propio alumnado. En virtud de las excelentes relaciones entre el Consistorio y el Centro Penitenciario, todo el curso se ha desarrollado en las aulas de la sede de Formación y Empleo perteneciente a la Concejalía de Educación, que dirige Remedios Cueto. Antes de proceder a la entrega de los diplomas acreditativos, el alcalde, Joaquín Villanova, ha deseado suerte a los nuevos funcionarios, cuya labor empieza desde ya, y les animó a cumplir con ilusión la tarea reeducadora que propicie la reinserción de los internos en la sociedad. También ha agradecido la confianza que Instituciones Penitenciarias ha depositado en el pueblo de Alhaurín para albergar el curso: “Es uno de los pocos lugares donde han decidido impartirlo”.
El fiscal de Medio Ambiente, que durante 9 años fue fiscal de Vigilancia Penitenciaria y ha impartido desde 1992 clases de Derecho Penitenciario en el Instituto de Criminología de la UMA, ha realizado un recorrido histórico sobre las distintas formas de entender y ejecutar las penas de privación de libertad en España. Ha citado varias fechas, como 1881, cuando tuvo lugar la desmilitarización de los controles en las cárceles tras la creación del Cuerpo de Funcionarios de Prisiones; 1930, cuando surge una corriente favorable a separar el derecho penal del penitenciario, se apuesta por que el interno deje de ser un sujeto pasivo, además de la individualización científica de las penas, que acabó después con el hacinamiento indiscriminado; 1978, cuando se aprueba la Constitución, que inspira la posterior Ley Orgánica Penitenciaria. Montijano ha apoyado que la Administración Penitenciaria recupere parte de las competencias que cedió a la Justicia en pro de la democratización de las prisiones. “Hay suficiente madurez y profesionalidad en este ámbito y creo que ya no hace falta que todos los actos administrativos que realiza una prisión tengan que tener el visto bueno del juez de Vigilancia Penitenciaria, pues se presupone que están ajustados a derecho”. El director del Centro de Alhaurín de la Torre, Antonio Guerrero, ha adelantado que se prevé a medio plazo una reforma de la citada Ley Orgánica en ese mismo sentido. |