 Después de pensar en todos los problemas que nos está tocando vivir, “me da a mí que no”, que podemos dar todas las vueltas que queramos: al problema ecológico, a que siguen las desigualdades, al hambre que padecen millones de personas en el mundo, al problema del control del sistema financiero, al problema de la vivienda, a las hipotecas… Podemos decir muchos problemas más. |
Pero ellos en sí no son el problema, el problema a mi juicio somos las personas, que nos hemos vuelto muy conformistas, y los malos políticos, que están matando la naturaleza, especulando con ella para saciar su avaricia desmedida, que permiten que cada día más personas mueran de hambre, pero que la banca no se muera. Con lo que han gastado los gobiernos en unos días para ayudar a la Banca, se podría haber erradicado el hambre en el mundo unos 50 años, pero eso no está bien, hay que ayudar a los sinvergüenzas y corruptos, que se lucran, robando a la humanidad. Dónde queda la promesa del 0,7% acordada por la ONU hace ya un porrón de años, ¿no sentimos vergüenza ajena? ¿o es que no tenemos vergüenza? Tenemos todos que sentirnos responsables, todos nos quejamos de todo, pero no nos responsabilizamos, dejamos en manos de los gobiernos todos esos asuntos, y solamente le pedimos responsabilidades cada cuatro años, mientras, quedarnos callados es lo más cómodo. Nos han puesto la vida de tal forma, ( y nosotros la hemos aceptado), que no tenemos tiempo para nada de lo que de verdad importa, nos pasamos el día trabajando, para tener y más tener, y vamos dejando de ser, así nos manejan mejor. Creo que es hora de decir basta, que los hombres y mujeres recuperemos, creando las estructuras necesarias, la primacía real de las personas, para eso hace falta una gran revolución social. Ha llegado el momento de asumir las propias responsabilidades, de implicarnos en los temas que infieren en mi vida, en mi familia, en mi entorno (trabajo, barrio, escuela, política etc.). No podemos dejar que nos manejen a su antojo, o nos compren por un plato de lentejas, los hombres y mujeres valemos más. Tenemos que implicarnos, asociarnos. No podemos dejar de votar. Es lamentable la abstención tan alta en todas nuestras convocatorias electorales, tenemos que complicarnos, crear un ecosistema humanizado, en el que la avaricia y la desvergüenza no tengan cabida. Sólo así podremos recuperar la política como un ejercicio de servicio al otro, una sociedad que permita que seamos personas, y una economía que ajuste vida humana y utilización de todos los recursos desde el respeto a las personas y a la naturaleza.
Manolo Leiva Pino Secretario de Organización de UPyD
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