logo

Tu diario. Libertad de expresion

Buscador de alhaurin.com Telf. de interés Normas de alhaurin.com Hemeroteca Todas las carpetas de alhaurin.com

NIÑA DE LA PUEBLA. CANTAORA
Dolores Jiménez Alcántara. La Puebla de Cazalla, (Sevilla), 1909 - Málaga, 1999
Auido:  Los Campanilleros

Perfiles Flamencos. 08.02.09 

Capítulo VI. El nombre de Dolores Jiménez Alcántara puede no decir nada a los aficionados más jóvenes, e incluso a otros más antiguos, a pesar de haberla conocido en sus mejores tiempos. Sin embargo, citar a la Niña de La Puebla provoca un sentimiento de respeto en todos ellos. Respeto, por otra parte bien merecido ya que ésta cantaora, más que ninguna otra, se ganó a pulso el lugar de privilegio que siempre gozó en el amplio escalafón donde se encuadran los mejores cantaores.

El nombre de Dolores Jiménez Alcántara puede no decir nada a los aficionados más jóvenes, e incluso a otros más antiguos, a pesar de haberla conocido en sus mejores tiempos. Sin embargo, citar a la Niña de La Puebla provoca un sentimiento de respeto en todos ellos. Respeto, por otra parte bien merecido ya que ésta cantaora, más que ninguna otra, se ganó a pulso el lugar de privilegio que siempre gozó en el amplio escalafón donde se encuadran los mejores cantaores.

     Desde muy pequeña, al quedar ciega a causa de un colirio mal administrado se refugió, como tantos otros invidentes, en lo que más se aproximaba a su temperamento artístico: la música. Pero también poseía una espléndida y brillante voz, así como unas innatas dotes para el cante, cualidades que ella demostraba cada vez que era requerida para cantar, cosa que ocurría con frecuencia en reuniones celebradas por amigos y familiares. Por entonces se le despertó una gran afición al flamenco escuchando al que ya era ídolo de multitudes, Niño de Marchena, sobre todo en aquellas colombianas que ella recrearía más tarde con su marido, el también cantaor, Luquitas de Marchena. Los dos hijos habidos de su matrimonio, Pepe y Adelfa Soto, siguiendo los pasos de sus padres, son también dos excelentes artistas del cante y la canción.
     Puede que fuera la gran admiración que sentía por Pepe Marchena, junto a la oportunidad que le ofrecieron de cantar en un festival benéfico lo que la impulsó, pese a la oposición de sus padres, a dedicarse al cante. Porque aquella primera actuación terminó con un público totalmente entregado ante aquella joven, nueva y prodigiosa voz, que venía a integrarse en el amplio palmarés de artistas ya consagrados.
     Eran los tiempos de la Ópera Flamenca y su ascensión a la cumbre del flamenco fue rápida y rotunda: su brillante recreación de los campanilleros caló tan profundamente en el público, que no era raro que la tuviera que repetir en cada actuación. Estos campanilleros los había cantado anteriormente Manuel Torre, quizá con más jondura, pero ella los hacía distintos, con más musicalidad y más fáciles de llegar a todo tipo de público. Desde entonces, los campanilleros han sido cantados por diversos artistas, pero siempre de la especial manera con que ella los recreó.
     De todas formas, y pese a que interpretando ciertos cantes gozaba de enorme popularidad, el cante de la Niña de La Puebla no se limitaba a esas colombianas y campanilleros que tanto éxito tenían; Dolores no tardó en adquirir los conocimientos necesarios para, con su espléndida voz y extraordinarias facultades, tocar los palos más serios y difíciles  del cante: soleares, seguiriyas, fandangos..., cualquiera de los muchos estilos que cantaba lo ejecutaba admirablemente bien; en su extensa y variada discografía queda reflejada su capacidad como cantaora.     
     Durante toda su larga y fecunda carrera artística, que casi coincidió con el final de su vida, Dolores estuvo en la cima del cante y fue considerada como una de las mejores intérpretes del flamenco. Con una avanzada aunque bien llevada edad, y una voz que mantenía casi la misma fuerza y frescura de siempre, en las cada vez menos ocasiones en que cantaba despertaba una profunda y sincera admiración, incluso en aquellos aficionados más jóvenes que no habían tenido la suerte de escucharla en sus mejores días de gloria.        
     En Málaga vivió durante muchos años. Y en Málaga, tierra que había adoptado como suya murió el 14 de junio de 1999, a la edad de 90 años, para dolor de un público que la adoraba, así como para el cante flamenco, que ese día perdió una de sus figuras más queridas y relevantes.

NIÑA DE LA PUEBLA
LA LUZ DEL CANTE

Los cantes, en su voz privilegiada,
eran compás, y ritmo y armonía;
que no hubo ni habrá en Andalucía
ninguna voz más firme y más templada.

Su sentimiento, como una puñalada,
directo el corazón lo percibía;
oyéndola, su cante parecía
una oración de pena traspasada.

Dios le negó la luz y su reflejo,
y el azogue opaco de su espejo
lo hundió en la espesura de la niebla.

Pero a su voz le dio tintes de gloria;
y el libro prodigioso de la Historia
lo abrió para la Niña de La Puebla.

Paco Acosta Roldán

Esta noticia ha recibido 5670 visitas y ha sido enviada 2 veces       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente - Alhaurín de la Torre - Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega Navarro. Fundador: Federico Ortega. 678 813 376

Webs que alojamos:

16064468
visitas desde nov. 1998