Paco Acosta. Días pasados, en los locales de su Sede, la Asociación Cultural Solera celebró Asamblea General en la que sus componentes debatieron sobre varios e importantes temas: entre otros asuntos tratados, quedó ultimado el viaje en Julio a Zamora para participar en las Europeades, así como el que llevará al grupo hasta Polonia en intercambio cultural con aquel país. El viaje previsto a Letonia para su Festival queda a la espera de saber si las fechas en que este se celebra son compatibles con las obligaciones laborales y de estudio de los componentes de Solera.
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El tesorero hizo la pertinente y detallada presentación y desglose de las cuentas, quedando estas expuestas en el tablón de anuncios para, en cualquier momento, ser de nuevo examinadas por los socios que así lo deseen. Se trató sobre los aspectos del programa a seguir en la instalación de la caseta de la Asociación Cultural Solera en la próxima Feria de San Juan, así como la confección de algunas prendas que amplíen su vestuario.
Se acordó así mismo no aceptar la propuesta de un grupo de baile de Málaga capital en la que se ofrecía para acompañarnos en nuestros viajes; en Solera entendemos que se debe participar en cada evento con sus propios componentes y grupos de baile, y no con agregados para ciertas actuaciones y fotos de propaganda en el periódico. En el capítulo de ruegos y preguntas se dio amplia información a cuantas cuestiones se formularon en relación a todo cuanto concierne al grupo y su trayectoria.
Al término de la Asamblea, en perfecta armonía, cosa a veces complicada en este tipo de actos, se brindó por el éxito obtenido en la reciente entrega de los galardones de Alhaurinos del Año, con la satisfacción de la buena marcha del grupo. La democracia, palabra bonita en sí misma pero que a veces no es aplicada debidamente, es una constante dentro de Solera, en el que todos sus componentes tienen derecho a opinar y opinan, así como a pedir explicaciones en todo momento, seguros de recibirlas por parte de cualquier miembro de la Junta Directiva. Sólo con esta claridad y un mutuo entendimiento se pueden evitar desavenencias y malos entendidos entre los socios. Y esa es la pauta que sigue Solera, repartiendo derechos y responsabilidades por igual a fin de que todos se sientan perfectamente integrados.
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