Tremendo error considerar un éxito la abultada audiencia obtenida por el programa-justificación de la TV. Oficial "Tengo una pregunta para Vd". Si lo que se pretendía era elevar la popularidad del Sr. Rodríguez Zapatero, sus organizadores bien merecen un aprobado alto pero en el fondo, la triste realidad, dicho programa constituye una rotunda demostración del caos en que se encuentra sumido el país. Si todo lo que se le ocurre al jefe del ejecutivo con la colaboración de sus más de seiscientos asesores se limita a este tipo de actuacciones para la galeria... ¡aviados estamos! |
A estas alturas, España, no necesita disculpas, perdones ni justificaciones sino auténticas realidades. Acciones concretas y alcanzables dotadas de argumentación creíble y coherente que devuelvan la esperanza al ciudadano y una de ellas debería ser la aplicación inmediata de una política de austeridad y reduccion del gasto ordinario, comenzando por la cúpula de la piramide y no al contrario...
Los liderazgos sustentados y mantenidos a base de marketing de importación de nada sirven por estos lares. Bueno sería olvidar la cargante "Obamania" y centrarse más en nuestra trisre realidad económica. El optimismo y las sonrisas por si solo no solucionan nuestro amargo y apabullante 14% de paro. Menos retórica y más eficacia.
La oposicion (PP), muy desorientada actualmente y mas preocupada por resolver sus porquerías internas, tampoco está aportando nada. Limitarse a descalificar al presidente del Gobierno con calificativos tales como: caradura, mentiroso, nervioso, lamentable, cobarde, etc para valorar sus respuestas diciendo que mintió por ocultar y negar la crisis es algo que ya está demasiado sobado. Se impone cambiar el chip.
El resto de las formaciones políticas descalificaron igualmente la intervencion del Sr. Zapatero con frases duras pero merecidas en algunos casos tales como: "falsas esperanzas", "voluntariamente o no nos ha engañado" "paso el tiempo de vender sonrisas", etc. Lo del vicesecretario del PSOE, Jose Blanco, pobre remedo del ingenioso y ocurrente Alfonso Guerra consumió su obligada dosis de incienso con su líder a quien elogió con la desafortunada frase de "transmitió confianza a los ciudadanos mientras que otros se esconden". Mayor mediocridad, imposible.
Atentamente
Jose-Tomas Cruz Varela |