San Sebastián curó de sus heridas y prosiguió su apostolado cristiano, siendo detenido de nuevo por el emperador que ordenó ajusticiarlo a golpes hasta tener constancia de su muerte.
La tradición del motivo del porqué este santo es patrón del pueblo, según cronistas populares, deviene de la época de la Reconquista, ya que los Reyes Católicos, al parecer, eran muy devotos de este santo y pusieron Alhaurín de la Torre bajo su advocación piadosa, manteniéndose hasta la fecha.
Según cuentan los antiguos del lugar, el obispo de Granada a principios del pasado siglo, regaló una imagen de San Sebastián que fue destruida durante la guerra civil, siendo la actual, una compra realizada al finalizar esta y fue a partir de este momento en que las fiestas de San Sebastián comenzaron a ser muy celebradas. De aquella época deriva la costumbre de lanzar peladillas al paso del trono por las calles. Una idea que popularizó un antiguo vecino ya fallecido y que tampoco quiso explicar públicamente los motivos. El hecho es que esta costumbre enraizó en el vecindario desde hace 60 o mas años y los habitantes del lugar hacen llover las peladillas sobre la imagen cuando es portada por las calles en señal de bienvenida y agradecimiento por los favores concedidos, ya que el santo tiene mucho devoción entre los habitantes originarios.
Estas fiestas que antiguamente se celebraban con gran realce, tenían también una connotación relacionada con el fuego y los castillos de fuegos artificiales, ya que en su víspera, los vecinos hacían candelas en la calle donde se quemaban trastos viejos o enseres como capazos o arreos. Eran también muy celebradas las ruedas de fuego que se encendían en la plaza y la carrera de cintas a caballo que se organizaba al medio día de la propia festividad y que era el preludio de la procesión.
Estas costumbres, alguna de las cuales se han perdido, no desmerecieron la procesión de ayer que fue porteada como es habitual por los vecinos cuyo patronímico sea Sebastián y tuvo un gran realce a pesar del frío reinante en la gélida noche invernal.
Acompañaron al cortejo procesional una representación de hermanos de las tres cofradías encabezados por su estandarte. Iban también las reinas y mister de las fiestas del pasado año, así como autoridades eclesiásticas y civiles encabezadas por el alcalde y casi todos los miembros de la Corporación.
Las bandas de cornetas y tambores municipal y la banda de los Moraos fueron las que pusieron la nota musical a acto.
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