Suelo leer normalmente este diario digital para que mi aislamiento del pueblo no sea total. Siempre me ha gustado leer el periódico, de niña en Madrid existían los periódicos matutinos y los vespertinos, ya entonces procuraba conseguir a veces leer al menos dos. Entonces existía la censura y a medida que el régimen franquista se debilitaba la lectura entre líneas fue cada vez más fácil. Los diarios vespertinos han desaparecido hace ya mucho tiempo. Internet hoy nos permite acceder a cientos de periódicos con sus informaciones obviamente ¿sesgadas? según el interés de difusión que exista. Ningún periódico puede arrogarse ser imparcial, detrás de cada uno existe una intención que no se desvela pero que según quién sea el lector puede adivinarse. Es normal, aunque no debiera serlo, que distintos periódicos apoyen a distintas opciones políticas. Quizás por eso tomamos nuestras decisiones por leer uno u otro y obviamente por falta de tiempo para dedicarlo a leer toda la prensa. Y dicho esto me gustaría “difundir” lo acertado según mi criterio de dos artículos que he leído en estos días.
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Como en general somos muy dados a encasillar a las personas, también yo había cometido ese error con lo que solía no leer sus artículos. Hace algo más de un año, me sorprendió el interés que esa persona tenía en conocerme, cuando me di cuenta le tendí la mano, fue en el acto del 1º de Mayo del PSOE (antes de los Nuevos Tiempos) y apenas nos dio tiempo a presentarnos, para mí seguían careciendo de interés sus escritos. Dos escritos me han hecho cambiar de opinión, Kalla borriko y Malamente vamos, el autor José Manuel de Molina. Pocas veces se lee tan claro lo que el autor pretende lo cual es totalmente legítimo y pocas veces se expresa uno tan elegantemente. La pena es que otros con peor estilo e intenciones tengan que quedar siempre por encima de los demás creyéndose superiores y contesten aunque queden en ridículo.
Isolde Schaefer
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