Contemplo no sin consternación como la sociedad en el mundo, en este país incluso en este municipio se radicaliza cada día de un modo más severo, las palabras respeto y tolerancia tienen pocos seguidores. ¿Va a ceder la sociedad ante los que amenazan y gritan más fuerte?, ¿van a permitir las instituciones democráticas que esto ocurra?, ¿se va a imponer la razón del que porte el palo más gordo?, parece que esto es lo que está ocurriendo en todos los niveles, fui una de las personas que acudió en este municipio a la asamblea del PDSS y contemplé el triste espectáculo de unas personas que impidieron a los miembros de la plataforma y a vecinos de este pueblo ejercer sus derechos democráticos mediante el sistema del insulto, la violencia, la coacción y las mentiras cada vez gritadas con más contundencia, y como las fuerzas del orden público no pudieron hacer nada salvo contenerlos y que se salieran con la suya, a saber, que dicha asamblea no llegara a celebrarse, como así sucedió. Lo peor es que alguno de estos vociferantes no dudó en llevar a sus hijos, para que gritaran, escupieran y tiraran piedras y gritaran consignas xenófobas, ¡“los de las urbanizaciones, iros del pueblo”!! . Los de las urbanizaciones también somos del pueblo, muchos de los que gritaban deallí, no lo eran. |
Me imagino que estos niños lo tendrán difícil, y se lo pondrán más difícil aun, a sus compañeros y profesores en escuelas e institutos, porque nuestros hijos son lo que somos sus mayores y para la libertad, el respeto y la democracia, hay que educar. Ellos son permeables, unos imitadores, excepcionales, hacen lo que ven, y casi siempre escogen lo peor, porque eso significa soltar los frenos, romper las normas, saltarse las leyes que les imponemos, transgredir, pasar por encima de los derechos de los demás si eso les puede beneficiar de alguna manera, desvalorizar la voluntad y la comprensión necesaria para vivir en comunidad. Así que pobres chavales, nos los castiguemos ni critiquemos cuando agredan a un profesor, a un compañero, o atropellen o insulten a una anciana que cruza la calle o quemen a una indigente en un cajero automático por pura diversión y porque les da la gana.
Tampoco nos escandalizaremos cuando un día levanten la mano a sus padres y les abandonen en una gasolinera o les peguen una paliza, es la ley de la selva lo que le hemos enseñado, el que grita más alto, insulta más y pega más fuerte es el que tiene razón. Un día ellos serán los fuertes y nosotros los débiles, si no le hemos enseñado valores y respeto, se mearan impunemente en nuestra coronilla.
Lo que importa es la fuerza. Ese es el mensaje que allí se les daba a los chavales, pero no todos educamos a nuestros hijos igual, aunque luchar contra la corriente nos cueste a los padres sangre, sudor y lágrimas. Los trabajadores de las canteras estuvieron en la plaza del ayuntamiento el tiempo que quisieron, suspendiendo incluso el ayuntamiento durante ese periodo, no sé a qué fin, las actividades de la casa de la juventud, ¿acaso alguien de la plataforma o de sus impatizantes o de nuestros hijos fue a increparles, insultarles o agredirles?. Jean Daniel en un artículo de El País del 4 de febrero, dice que Voltaire sentó los principios de una civilización cuando dijo: “ No estoy en absoluto de acuerdo con lo que usted dice pero lucharé hasta la muerte para que nadie le impida decirlo”. Deberíamos recordarlo.
Las instituciones no están haciendo nada por aliviar el creciente clima de tensión, más bien al contrario, esta es la segunda vez que me quedo con el brazo en alto cuando intento saludar a algún vecino, que mira para otro lado para no devolverme el saludo ¡Guay!, la primera vez que esto me sucedió fue tras la derrota electoral del PP tras los atentados del 11 de Marzo. A estos vecinos les digo que teniendo tantas cosas que podemos encontrar en común, por qué centrarnos en las que opinamos de forma diferente. Si miramos nuestra historia es preocupante.
Siempre hay alternativas, pero si los intereses económicos son muy fuertes de seguro no se encontraran, Aun no ha llegado el carnaval y los lobos se han disfrazado ya de corderos, así las empresas extractoras se han convertido de la noche a la mañana en “empresas de áridos restauradoras y reforestadotas”. Si no fuese trágico sería cómico. Gana la mentira, se disfraza la verdad, este consistorio nos tendrá que explicar, como le enseñamos a nuestros hijos que se atengan a la verdad, cuando están viendo tamañas falacias públicas, y que con el dinero suficiente todos se apresuran en ponerse de acuerdo y darle la vuelta a las palabras, convirtiendo en papel mojado las sentencias judiciales. ¿Cómo les enseñaremos a respetar las instituciones y confiar en la ley y la justicia?, ¿Con suficiente dinero, abogados y disfrazados de ecología y enarbolando los puestos de trabajo todo es posible?, Todos sabemos que hay soluciones al tema de los puestos de trabajo, bastaría que las explotaciones ilegales pagaran las indemnizaciones al pueblo por haber estado realizando una actividad delictiva e ilegal para que estos trabajadores pudieran dedicarse realmente a restaurar y reforestar por el resto de su vida.
Son 56 puestos de trabajo, me parece muy bien que se luche por ellos, me parecería aun mejor que este ayuntamiento los garantizara sin necesidad de destruir la sierra, patrimonio de todos y si se necesitan canteras en la provincia, los alhaurinos no tenemos que cargar con el peso de todas. Si finalmente los habitantes de las urbanizaciones, desalentados, decidiéramos marcharnos y dejar vía libre para que este municipio se convierta en una cuenca minera, de seguro que se mantendrán esos 56 puestos de trabajo en las condiciones actuales, y sus jefes que son en realidad los que los orquestan, se seguirán forrando. Pero seguro entonces que el pueblo no será más rico, ni un buen lugar donde se valore vivir, ¿acaso algún constructor de urbanizaciones pone en su publicidad el desfile de camiones, el polvo y la panorámica desértica y lunar del territorio canteras?, ¿venderían muchos chalet si lo hicieran? Por muchas palmeras que se planten, no se puede encubrir el polvo que padecemos, así como por mucho desarrollismo que se haga, y mucho dinero que den los campos de golf, no se puede sacar el agua de las piedras, ni encubrir las deficiencias en infraestructuras y servicios para tanta gente.
¿Hacia donde estamos caminando?, La sociedad es un espejo de sus instituciones, las instituciones un espejo de la sociedad, ambas dan pena. Lástima de nuestros hijos.
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